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7 de Octubre de 2020: Pensamientos sobre el texto bíblico

07.10.2020

photo: P. Johanning

“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto” (Jeremías 17:7-8). El texto bíblico habla de un hombre piadoso que dirige su vida hacia Dios. Puede estar seguro de que Dios estará a su lado.

Se lo compara con un árbol que está cerca del agua. En las regiones del mundo donde llueve poco, como Palestina, solo puede sobrevivir el árbol o la planta que está cerca de un arroyo o un río. Aunque haga calor o haya sequía, no se dañarán.

Confiamos

Si confiamos en Dios también podemos identificarnos con el árbol que está cerca del agua. La mayoría de nosotros hemos estado en situaciones desesperadas o insuperables, donde nos parecía que nada nos podía ayudar. Entonces es necesario confiar en Dios, que es capaz de abrir puertas donde nosotros mismos solo vemos muros.

La confianza también es necesaria para creer en la validez eterna del sacrificio de Jesucristo. La doctrina de la muerte de Cristo en sacrificio escapa en gran medida a la imaginación humana. Está fundamentada en la voluntad de Dios y no solo requiere que se la relatemos a otros, sino que también pensemos en ella una y otra vez y que la conquistemos con fe. No ocurre algo diferente con la esperanza en el retorno de Cristo; tampoco se puede creer en él sin tener confianza en la palabra de la Biblia y en el anuncio de la Iglesia.

Somos bendecidos

Las personas bendecidas por Dios no quedan exceptuadas de las pruebas, pero las tribulaciones no tienen el poder para dañar su relación con Dios. Así como el árbol plantado cerca de un río siempre tiene acceso al agua, ellas encuentran siempre la presencia de Dios a su lado. No tienen temor exagerado de las tribulaciones. Seguramente temen al sufrimiento y la muerte, al igual que Jesús cuando ofreció su sacrificio. Pero, como Él, ven más allá. En tiempos de “sequía”, por ejemplo cuando algunos ruegos no son respondidos, recuerdan los favores de Dios y permanecen agradecidas. Sirven a Dios fielmente, ya sea que las condiciones sean favorables o no, practicando el mandamiento del amor al prójimo, aunque su amor no sea correspondido.

Damos fruto

El árbol que está junto al agua “no deja de dar fruto”. La confianza en Dios tiene efectos inmediatos. Uno de los efectos es el aprecio y la ayuda a nuestro prójimo. Demostramos que no somos indiferentes a su destino. Tratamos de ayudarlo en lo material y también en lo espiritual. Llevar el Evangelio del amor y la cercanía de Dios al prójimo es también uno de los frutos de nuestra confianza en Dios.

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