Noticias INAI

24 de junio de 2020: Pensamientos sobre el texto bíblico

24.06.2020

foto: P. Johanning

“La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí” (Juan 4:9).El Evangelio de Juan describe una larga conversación entre Jesús y una samaritana. Un encuentro como este era extraordinario en aquella época y probablemente también ofensivo para los judíos devotos. No querían tener nada que ver con los samaritanos, ya que los consideraban gentiles, aunque creían en el mismo Dios uno y orientaban su vida de acuerdo con los cinco libros de Moisés, es decir, la Torá. Ambos grupos eran descendientes de los hijos de Jacob (Jn. 4:12). 

Asimismo no era aceptable en los tiempos bíblicos que un judío creyente hablara públicamente con una mujer, ante todo cuando se trataba de una mujer que a los ojos de algunos de su entorno parecía llevar una vida algo peculiar, es más, cuestionable.

Jesús y la samaritana

Nuestro pasaje bíblico muestra que Jesús no tenía prejuicios con los samaritanos, y que tampoco tenía reticencias para conversar con mujeres. En todos los Evangelios se atestigua que Jesús se dirigía igualmente a hombres y mujeres, y los hacía sus discípulos.

Durante la conversación, le queda claro a la samaritana que era el Mesías prometido el que hablaba con ella. Ella saca consecuencias directas de este reconocimiento: Deja su cántaro y se dirige a los habitantes de la ciudad para hablarles de su encuentro con Jesús, a quien reconoce como el Mesías. Muchos a los que se dirige se convierten a Jesús. Al final quieren escucharlo ellos mismos e ir a Él. Están tan impresionados por la palabra de Jesús que le ruegan que se quede en la ciudad. Jesús se queda allí dos días y muchos de los habitantes creen en su palabra y confiesan: “Verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo” (Jn. 4:42).

El obrar de Jesucristo

Jesús se ganó a los hombres para el Evangelio debido a que también se dirigió a aquellos a los que normalmente no se les prestaba atención por considerárselos indignos. Los discípulos, como queda claro en el Evangelio de Juan, compartían los prejuicios de los judíos devotos y por eso se maravillaron o quizás hasta se irritaron por la conducta nada convencional de Jesús (versículo 27). Pero precisamente eso es lo que causa impresión, primero a la mujer, que pregunta: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?”. La actitud abierta de Jesús, que es expresión de su amor a los seres humanos, y su autoridad, que se manifiesta en sus palabras, hacen que los samaritanos pudiesen creer. La mujer da el impulso, porque es la primera en encontrarse con Jesús y reconocerlo como el Mesías. Los demás siguen su testimonio y entonces pueden tener comunión con Jesús (versículos 40–41).

Deshacerse de los prejuicios

A causa de su educación, de la influencia de los demás o quizás debido a experiencias desagradables que han hecho, los hombres tienen prejuicios y reservas. Estados de ánimo y opiniones también pueden influir negativamente en nuestra forma de percibir y evaluar. A las actitudes que desprecian la dignidad humana, los cristianos les oponen el amor incondicional de Cristo. De este modo es possible anunciar el Evangelio a todos los hombres en todos los pueblos y culturas.

Un comportamiento determinado por el amor, es decir, lleno del pensamiento de que al prójimo debe concedérsele lo bueno y constructivo, genera una atmósfera de paz y confianza. De esta manera, los hombres pueden ser inspirados a anhelar el amor de Cristo y la comunión con Él. Los discípulos de Jesús tienen la tarea de dar testimonio con palabras y obras sobre el amor de Cristo que está dirigido a todos los hombres.

Incluso en la situación actual, en la que tenemos que ser muy reservados en nuestro trato con otras personas o hasta evitar los encuentros, orientémonos hacia Jesús y no perdamos de vista el bienestar de nuestro prójimo. Seamos creativos y consideremos cómo podemos dar testimonio del amor y la apertura de Cristo a otras personas, tanto lejanas como cercanas.

Categoría: Noticias INAI