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Servicio divino de agradecimiento por la cosecha con el apóstol mayor en Francfort

05.10.2010

El apóstol mayor Leber en el servicio divino de agradecimiento por la cosecha en Francfort

Visita de la tumba del apóstol mayor Bischoff (Fotos: Marcus Felde)

Zúrich/Francfort. El apóstol mayor Wilhelm Leber  subrayó en el servicio divino de la Iglesia Nueva Apostólica en la comunidad de Francfort-Oeste la importancia de varios temas. Por un lado el cabeza de la iglesia internacional recordó el día de fiesta especial en el calendario eclesiástico: el día de agradecimiento. Por otra parte se acordó de un predecesor en el cargo, el apóstol mayor Johann Gottfried Bischoff, que residió en Francfort y guió la iglesia durante más de 30 años.

«No estaba previsto que todo ello coincidiera en Francfort.» El propio apóstol mayor se siente identificado con la ciudad del Meno y en concreto con la comunidad de Francfort-Oeste ya que es el lugar donde vivió su confirmación, en esta comunidad él y su esposa recibieron la bendición nupcial y allí es donde recibió su primer cargo ministerial. «Uno no se olvida de estas cosas», dijo el máximo responsable de la iglesia al comenzar la prédica.

Agradecimiento hacia Dios

El tenor del servicio divino: «A punto está mi corazón, oh Dios, mi corazón a punto; voy a cantar, voy a salmodiar» (Salmo 57:8). El día de agradecimiento debe ser una señal visible del agradecimiento. El apóstol mayor profundizó en el tema: «Sabemos que esto no se puede limitar a un solo día, más bien se trata de una postura del alma, una forma de vivir. En este día muchas personas agradecerán el Señor todo lo que Él ha dispuesto en la creación natural. Nuestra mirada va más allá de lo natural. Nos alegramos por mucho, donde sabemos y sentimos que está el Señor detrás.»

30 años del apóstol mayor Bischoff

El apóstol mayor Leber también valoró a uno de sus predecesores en el cargo, el apóstol mayor Johann Gottfried Bischoff. Durante 30 años estuvo en primera fila, durante la guerra y la posguerra. No fue fácil sino más bien una tarea colosal. El apóstol mayor de entonces no sólo predicó sobre cosas sino también las vivió: «Sé de muchos en mi entorno que lo conocían personalmente y que él se ocupó de aquello que expresó durante los servicios divinos. De esta manera dio una señal. Es llamativo con qué intensidad se centrara en la terminación de la comunidad nupcial y en la segunda venida de Jesucristo.»

El apóstol mayor también profundizó en lo que se ha llegado a conocer como el “mensaje”: La declaración del apóstol mayor Bischoff, que falleció en 1960, de que el Señor Jesús vendría durante su vida. Bien es verdad que aún no puede valorarlo en su justa medida, esto se tendrá que hacer en otro lugar. «Sin embargo, me gustaría resaltar un aspecto para aclarar cuál es nuestra posición al respecto hoy en día. Al principio el entonces apóstol mayor adoptó una postura moderada y dejó que los miembros de la comunidad eligieran libremente creer en el “mensaje”, pero más tarde desafortunadamente se produjo una exageración», explayó el apóstol mayor Leber. La fe en el “mensaje” llegó a ser una condición para recibir un cargo ministerial y el Santo Sellamiento. «Esto fue un error». De esta manera el “mensaje” ocupó un lugar demasiado importante. El apóstol mayor Leber lamenta si creyentes fueron rechazados o se vieron limitados en su modo de vivir. «Me disculpo por ello con los afectados.»

«Tampoco me gustaría que el mensaje representara a todo el obrar del apóstol mayor Bischoff», aclaró el apóstol mayor actual al final. Con todas sus imperfecciones su predecesor alzó su mirada hacia el Señor y enseñó a la comunidad qué significa esperar al Señor. «Esto perdura.»