Palabra del mes

Las obras de Dios

Febrero 2006

Un día preguntaron al Señor Jesús: "¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?" Nos podemos imaginar que había muchas expectativas sobre lo que el Señor Jesús contestaría. Algunos quizá buscaban confirmación de sí mismos y pensaban: Si ayudo a mi prójimo, esto seguro que es obra de Dios. O: Si hago el bien, esto es obra de Dios. Ayudar al prójimo y obrar el bien, esto no está mal. Pero lo que más importa es otra cosa. Jesucristo mismo dio la contestación: "Esta es la obra de Dios, que creáis en el que Él ha enviado." (Juan 6, 28:29).

Miremos algunos ejemplos en la Santa Escritura: Moisés llevó a los israelitas fuera de Egipto. ¿Qué fue lo más importante para el pueblo? ¡Seguir a Moisés y creer en él! No importaba si hacían buenas obras o si eran personas buenas, sino solamente que seguían a Moisés. Quien lo hacía así, pudo salir de la esclavitud y tomar el camino hacia el país prometido. Los israelitas creían en aquél que el Señor había enviado.

O pensemos en el profeta Jonás. El exhortó a la gente en la ciudad de Nínive a que se arrepintieran. Como que creyeron en él e hicieron penitencia, los habitantes de Nínive fueron bendecidos y el castigo no les tocó. Se trata pues siempre, como en el caso de Moisés y Jonás, de tener fe y creer en aquél que Dios envía, y en la palabra de Dios de la actualidad.

El Señor Jesús había venido como el Salvador y Redentor. Quien cree en Él y acoge su palabra y el cuerpo y la sangre del Señor, vivirá in toda eternidad. Aquí no se mira tanto si somos buena persona, o si hemos cometido muchos o pocos pecados - sino lo que más importa es si creemos en lo que el Señor manifiesta.

Ahora nos queremos trasladar a nuestro tiempo. ¿De que se trata hoy en día? Hay mucha gente que hace el bien y ayuda a los demás. Esto está muy bien y nos alegramos cuando podemos ayudar o nos encontramos con gente dispuesta a ayudar. Pero no es lo más im-portante. Lo más importante, también en nuestros días, es creer en aquellos, que Dios envía. Si hacemos esto, podemos atraer la bendición de Dios y ser preparados para la eterna comunión con el trino Dios.

¿A quién envió Jesucristo en nuestro tiempo? El Señor dijo: "Como me envió el Padre, así también yo os envío." (Juan 20, 21). Y: "Ruego también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos" (Juan 17, 20). Todo esto se lo dijo a sus apóstoles. Se trata pues, también en nuestro tiempo, de aceptar a los apóstoles del Señor y de creer en su palabra. Quien así lo hace, podrá vivir la cercanía y la gracia de Dios y será llevado por el Señor a la gloria. Creamos en aquellos que el Señor envía, sus apóstoles: Esto es obra de Dios.

Quiero expresarlo aún de una forma más clara, lo que significa creer en los apóstoles del Señor Jesús. Se puede creer de una forma muy intensa, pero también se puede creer de forma superficial. El Señor espera una fe profunda. Esta es una fe que hace seguir. Esta es una fe con una confianza ilimitada en los mensajeros de Jesús. Esta es una fe con paciencia y una fe con una firme esperanza. Y nuestra esperanza es: Nuestro Señor viene.

(De un servicio divino del Apóstol Mayor)

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