Palabra del mes

Para el Año Nuevo

Enero 2006

Vivimos en una época muy agitada. Cada día nos llegan noticias sobre desgracias e incluso catástrofes. Estos sucesos no nos dejan indiferentes. Experimentamos cada vez más dificultades para serenarnos y guardar nuestro equilibrio interior. Estas circunstancias globales se reflejan también en la vida de las comunidades: Los hermanos y hermanas se reúnen, y después se separan otra vez. A veces temo que la cohesión interior de las comunidades pierda fuerza.

¿Qué hacer? Quisiera recordar al pueblo de Dios la palabra que el apóstol Pablo había dirigido en su tiempo a los Colosenses: "Y sobre todo estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto." (Colosenses 3,14 y 3,12). Este es el secreto que puede cimentar nuestra unión y nos puede ayudar a superar todas las dificultades. ¡Queremos dar más espacio al amor dentro de nuestras comunidades!

Respecto a esta palabra el apóstol Pablo cita muchas virtudes divinas, como por ejemplo: Entrañable misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre, paciencia. Cada una de estas virtudes constituye, ya por sí misma, no solamente una gran tarea, sino también una gran bendición. Sin embargo todas estas hermosas cualidades no producirán efectos duraderos en la vida de una comunidad, si no llevan el sello de un amor cordial. Así como un cinturón sujeta la vestimenta, el amor tiene que ceñir las virtudes divinas, o para decirlo mediante otra imagen: Así como el mortero cimienta las piedras de un edificio, el amor tiene que cimentar las virtudes divinas y hacerlas valer de forma duradera. Si falta el mortero, las piedras se desunen; si falta el amor, todo fracasa.

Si al amor se le llama el lazo de la perfección, esto significa que el amor lleva finalmente a la perfección en los ojos de Dios. Las faltas y las debilidades son cubiertas por la gracia del Señor; no tienen peso alguno. Pero el amor nos acerca al Señor y nos hace llegar finalmente a la perfección.

En otro pasaje bíblico, el apóstol Pablo expresa la siguiente exhortación: "Esforzaos por alcanzar el amor" (1. Corintios, 14,1, trad. literal del griego). Esto implica un esfuerzo por nuestra parte. Amar a aquellos que son íntimos amigos y con los que se tienen afinidades no es difícil, pero acoger en amor también a aquellos con los que no funciona la "química" de sentimientos y que no nos caen simpáticos, cuesta un esfuerzo. Aquí también pienso en aquellos, que suscitan incomprensión por su propia conducta; enseguida se les pone al margen de la comunidad. Sería demasiado fácil dejarlos marchar simplemente. Cuando uno es movido por el amor, siempre busca lo que une y desecha lo que separa.

¡Queremos dar cada día señales que sean señales de amor! Es mi deseo para este año que el amor de Cristo se pueda percibir verdaderamente en todas las comunidades. ¡Entonces el Señor podrá venir!

¡Que la palabra "Sobre todas las cosas vestíos del amor, que es vínculo de perfección" nos acompañe a través del año 2006!

Con los mejores deseos para un bendecido año 2006 quedo <br/> Vuestro<br/> Wilhelm Leber