Palabra del mes

Las primeras obras

Noviembre 2004

La exhortación del Señor a la comunidad de Efesio "¡Arrepiéntete y haz las primeras obras!" tenía un fondo serio (véase Apocalipsis 2:4-5). Anteriormente, por encargo de quien dictó el Apocalipsis al Apóstol Juan, se dijo a la comunidad: "Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor".

¿No es también un peligro de nuestro tiempo, que el entusiasmo y la entrega personal por la Obra de Dios disminuyan, se conviertan en una costumbre? Por ello para nosotros también vale la exhortación: "Arrepiéntete y haz las primeras obras".

El concepto "arrepentimiento" suena algo negativo, uno piensa en cilicio y autoflagelación. En cambio arrepentimiento significa volver a las normas divinas, entrega a las ofertas divinas. ¿Quién conoce y respeta aún las normas divinas? Dejadme mencionar un simple ejemplo: "Guardarás el día de reposo"; en ello hay un mandamiento divino irrefutable. Quien lo guarda hace las primeras obras. El arrepentimiento incluye cambiar el sentir, en el anhelo de acercarse lo más posible al ser de Jesucristo. Quien obra en consecuencia, acepta la palabra y la gracia de Dios en cada Servicio Divino con toda el alma y recibe así perdón y redención. Esto es posible para cada uno ¡basta quererlo!

El que se esfuerza en crecer cada vez más hacia el sentir de Jesús, estará dispuesto con alegría y celo de hacer obras que agradan a Dios. Pero para ello hace falta ante todo, vivir como un hijo de Dios, en el primer amor, lleno de la gracia de Dios, con entusiasmo en la entrega y con disposición a la ofrenda para Dios y su Obra. Seamos siempre conscientes, que esta Obra permanecerá, se terminará y encontrará su continuación en el reino de paz. Proclamarlo y dar testimonio de la magnitud y grandeza de la Obra de redención a las almas que buscan - también estas son señales del primer amor.

Cuando nombramos las primeras obras, no debemos olvidarnos de la ferviente oración y la firme voluntad del fiel seguimiento. Aquel que ora, mueve las fuerzas del cielo y atrae la bendición del Altísimo sobre sí. Y solamente el seguimiento lleva a la meta. Las primeras obras son coronadas finalmente con la espera llena de esperanza en la prometida segunda venida de Cristo. - ¡Este es y queda el eje de nuestra fe!

Aquel que cree hasta el final, él que queda en el primer amor, arrepentimiento y que hace las primeras obras, será perfeccionado por gracia y recibirá el correspondiente galardón. Cuando habremos llegado a la meta, ya no tendremos que arrepentirnos, pero las primeras obras de amor y de alegría quedarán para siempre.

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

 

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