Palabra del mes

¡Humillaos!

Octubre 2004

A quien reconoce con fe la omnipotencia de Dios, no le es difícil ser humilde. Esta actitud agrada al Señor, Él da gracia a los humildes. El Apóstol Pedro lo destacó, exhortando: "Humillaos pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte cuando fuere tiempo". (1 Pedro 5:6). Una frase quiero gravar en cada corazón: ¡A través de la humildad hacia la grandeza! Esto es una máxima divina.

La humildad nace del temor de Dios y de la fe. Cuando se contemplan los milagros de la creación - millares de estrellas siguen su órbita, cada una según su orden; de los millares de seres humanos sobre la tierra ninguno se parece al otro - así el temeroso de Dios reconoce lo pequeño e insignificante que es hombre, débil y pecador en comparación con la omnipotencia del Creador. Pero a pesar de todo, somos amados por Dios.

De Moisés está escrito, que era una persona mansa y humilde, más que todos los hombres del mundo (comp. 4 Números 12:3). Dios había elegido a él, para obrar milagros en su nombre y guiar al pueblo de Dios con fuerza.

El mayor ejemplo de humildad nos dio Jesús con su vida: En su momento más difícil el Hijo de Dios pidió: "¡Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa, pero que no sea como yo quiero, sino como tú!" Mateo 26:39) ¡Qué humildad! Tras su muerte en sacrificio, Cristo fue ensalzado por el Padre, y está sentado a la diestra de Dios.

También a los fieles, al los humildes Hijos de Dios les es prometido que serán exaltados "cuándo fuera tiempo" o "a su debido tiempo" tal como dicen algunas traducciones. ¿Cuál es el "debido tiempo"? Cuando Dios está muy cerca de nosotros, en el Servicio Divino, cuando su comunidad se reúne ante el altar y toma la palabra del Espíritu, cuando recibe gracia y perdón, nueva paz, nuevas fuerzas, nueva alegría y es bendecida. ¡Este es "el debido tiempo"; quien lo acepta, será exaltado!

Si venceremos seremos enaltecidos. Esto es un difícil camino desde la bajeza hasta las alturas. Para ello también hace falta la humildad. ¡Dejadnos manifestarla! Aunque a uno le cueste ser humilde por su carácter, porque encoleriza con facilidad, repentinamente "explote" y en todo su ser es todo lo contrario a humilde, esto se puede cambiar mediante la oración y el seguimiento de la palabra". Al sincero el Señor ayuda.

En el día de la prometida segunda venida de Cristo acontecerá el ensalzamiento final y definitivo. Entonces seremos elevados a las alturas eternas. El día del Señor es especialmente "el debido tiempo". Con esta maravillosa meta ante los ojos, cada uno debería estar capacitado a humillarse bajo la poderosa mano de Dios.

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

 

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