Palabra del mes

Yo conozco tus obras

Julio 2004

Podemos estar contentos, felices y agradecidos, si también corresponde a nosotros el hermoso testimonio que el Apóstol Juan dio por encargo de Jesús a la comunidad de Filadelfia. "Yo conozco tus obras. He aquí he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre", dice el correspondiente mensaje escrito en el Apocalipsis (Apocalipsis 3:9).

Lo que sí que está firme es: ¡El Señor conoce nuestras obras! Y Él ha abierto una puerta hacia su obra y su santuario, hacia su palabra y a su gracia. Nadie la puede cerrar, ningún espíritu, ningún ser humano. Es decisión de cada uno de nosotros pasar por esta puerta.

Si nuestra fuerza es demasiado pequeña, en comparación con la magnitud de Dios, es pero suficientemente grande para realizar varias obras. Por ejemplo poner todo el empeño en asistir a los Servicios Divinos. Esto ya precisa de un cierto esfuerzo, pues hay peligro, que nos venza el sueño espiritual en el tiempo final. Y él que ora, e intercede por el prójimo, por los enfermos, por los que buscan a Dios, por los débiles, los que están perdidos, ha realizado una obra en el sentir de Jesús, la cual el Señor conoce. A ello va unido también el ruego por la terminación de la Obra de Dios.

La colaboración en la Obra del Señor se divide en diversas tareas. Puede ser, que el dirigente de comunidad, el Anciano de Distrito y el Apóstol ignoren lo que cada uno trabaja con bendición; sin embargo, Dios y su Hijo conocen esta obra igual que los numerosos sacrificios y ofrendas, que se hacen en la fe infantil y por amor a Dios. ¡Pero los fieles tendrán su recompensa!

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

 

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