Palabra del mes

Es un tiempo malo

Marzo 2004

Cuando el Apóstol Pablo aconsejó a los efesios, aprovechar el tiempo y exhorto acerca del tiempo malo (comp. Efesios 5:16), no se refería con ello las guerras, las epidemias, la opresión, el hambre, la necesidad y la miseria. Tiempos malos en este sentido exitían lamentablemente en la historia de la humanidad muchas veces. El Apóstol Pablo más bien quería avisar de los peligros en la vida de fe, pues mientras que Satán practica su poder sobre los hombres, es un tiempo malo.

¿Qué es lo malo en nuestro tiempo? Cuando el amor se enfría, porque la injusticia se multiplica (comp. Mateo 24:12). Donde disminuye el amor al Señor, ya no existe el primer amor, allí faltan pronto las correspondientes obras y hechos. La posición de corazón cambia, los pensamientos desvarían y ya no se ocupan con el tiempo de la terminación de la Obra de Dios. Esto no debe ser, porque el Apóstol Pablo dijo en otro lugar: "Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado". (Compárese Romanos 5:5). ¡Es decir que tenemos la capacidad de quedar en el primer amor!

También el peligro de cansarse y adormilarse caracteriza el tiempo malo. El Señor Jesús ya exhortó acerca de ello en la parábola de la vírgenes fatuas. La palabra en el Servicio Divino, la fuerza del Espíritu Santo, el perdón de los pecados y la comunión fraternal dentro de la comunidad nos guardan del peligro de adormitarse en la fe.

La superficialidad y la falta de interés son otras características del tiempo malo. Aquel que da el mismo valor a las cosas que son insignificantes para nuestra terminación que a la Obra de redención, aquel que queda indiferente ante la oferta de Dios, quien se vuelve débil en la fe y ya no espera la segunda venida de Cristo, este sucumbe a los peligros del tiempo malo.

A pesar de ser tan malo el tiempo, aún así vivimos en el "tiempo dorado de la gracia", en el tiempo de la terminación de la Obra de Dios. Por esta razón el Apóstol Pablo también dijo aprovechar el tiempo. Esto lo hacemos, aprovechando la oferta de gracia de Dios, tomando la palabra del Señor con fe y siguiendo el camino del seguimiento con toda consecuencia hasta la meta.

El Apóstol Pablo exhortó: "Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor" Dios quiere nuestra salvación por su palabra, nuestra redención por la gracia del sacrificio del Cristo, y la preparación de nuestra alma para el día del Señor por el obrar del Espíritu Santo. ¡Concienciémonos siempre de la oferta de amor y aprovechemos el tiempo! "Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo" (Mateo 24:13).

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

 

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