Palabra del mes

Para inicio del año 2004

Enero 2004

Ahora escribimos el año 2004 y ya hemos vivido los primeros días. ¿Qué ocurrirá en durante los próximos doce meses? Nadie lo sabe. Hay gente que le gustaría saberlo y por ello van a clarividentes, echadores de cartas, adivinos o astrólogos. Lo hacen con la esperanza de obtener algún conocimiento acerca del futuro por sus "reve-laciones". Pero estos intentos encierran grandes peligros y acaban casi siempre en decepciones.

Ya miles de años atrás hubo gente que intentaba saber lo que les podría traer el futuro y ya en aquellos tiempos se dirigían a adivinos. Nosotros leemos acerca de ello en la Santa Escritura: "No os volváis a los encantadores ni a los adivinos, no los consultéis" (Levítico 19:31) y "no os engañen vuestros adivinos" (Jeremías 29:8).

Naturalmente también nosotros tenemos gran interés en aquello que pueden conllevar las próximas semanas y meses. Por el reconocimiento que resulta de nuestra hermosa fe, ponemos nuestro destino cada día de nuevo en las manos de nuestro Padre celestial. Así nos sabemos protegidos bajo el manto de su gracia. No podemos recibir nada mejor. No nos fijaremos tanto en los eventos en este mundo sino contemplaremos sobre todo nuestro futuro espiritual. Tenemos suerte: ¡Podemos dirigirnos a la instancia, que conoce con exactitud este futuro! Se trata de la mayor autoridad en esta materia. Se llama: ¡Auxilio del Espíritu Santo!

Les desea un bendecido año 2004, <br/> suyo,<br/> Richard Fehr