Palabra del mes

Viernes Santo

Abril 2003

El punto central del Evangelio no es el Cristo quien sufrió, sino el Resucitado triunfante, el que ascendió y que volverá a venir. Pero según el plan de redención de Dios, la cruel muerte en la cruz fue necesaria para la victoria sobre la muerte y el hades y pudieran realizarse la Resurrección y la Ascensión.

Muchos sacrificios acontecieron ya aquí sobre la tierra, alguno que otro hombre incluso ha dejado su vida por un ideal. Sin embargo, estos acontecimientos no se pueden comparar con el sacrificio de Jesús, pues Él no estaba sometido a la ley de la muerte, aunque se subyugó a ella. De este modo el Hijo de Dios dio su vida exenta de pecado, en bien de la salvación de la humanidad. Realmente el sacrificio de Jesús era suficiente para todos, ya que en el evangelio de Marcos dice: "para dar su vida en rescate por muchos" (comp. Marcos 10:45). Esto significa: No todas las personas hacen uso de la oferta de gracia.

Qué hermoso es, cuando podemos reconocer, y tal como lo admite el Apóstol Pedro, "que por sus heridas fuimos sanados" (comp. 1 Pedro 2: 24). Por su muerte en la cruz el Hijo de Dios cargó el peso del pecado sobre sí, abriendo el camino hacia la redención y para la vida eterna. Por el envío del Espíritu Santo dio la posibilidad del renacimiento y anunció su venida para llevarse a los suyos, para estar en la eterna comunión con Dios.

Por medio de la imposición de manos de un Apóstol enviado por Jesús, adquirimos la infancia divina, la salvación por sus heridas. Solamente por sus heridas es posible el perdón de los pecados y la liberación del derecho del maligno. ¡Cuán inmensurable redención! También por medio de la ayuda y el apoyo de Dios fluye continuamente redención hacia nosotros y por ello rogamos siempre muy humildes. La afirmación de Jesús: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (comp. Mateo 28:20), da confianza y nuevos ánimos en los días de tribulación y de tentación. La paz que el Resucitado pone en el corazón, trae salvación. En el mundo del pecado se podría tener miedo, pero Jesús dijo: "Pero confiad, yo he vencido al mundo" (comp. Juan 16:33).

El Apóstol Pablo escribió a los Corintios que Jesucristo "nos ha sido hecho por Dios sabiduría, santificación y redención" (comp. 1 Corintios 1:30) - también en esto se manifiesta la salvación del sacrificio del Señor. La sabiduría tiene su raíz en el temor de Dios, la justicia viene por la fe. Queremos aplicar ambas en la preparación para la segunda venida de Jesús y así en el día del Señor tener conocimiento completo de la santificación y redención.

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

 

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