Palabra del mes

Lugar para el Señor

Diciembre 2002

Cuando María dio a luz su primer hijo, Jesús, el Redentor prometido, ella lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre., porque "no había lugar para ellos en el mesón". (compárese Lucas 2:7) ¡Qué trágico: El Hijo de Dios, el Rey de reyes, ¡para su llegada al mundo solamente encontró sitio en un establo!

¿Cómo es hoy, 2000 años después de que Lucas describiera de forma tan drástica el hecho de Navidad? ¿Hay espacio en nuestro corazón para Dios el Padre y el Hijo, espacio para el activar del Espíritu Santo? Queremos hacer un lugar en el mesón de nuestro corazón para que el Señor en todo momento encuentre acogida y se pueda sentir bien. ¡No debe ocurrir de nuevo que haya falta de espacio para el Señor!

No olvidemos nunca: Dios, nuestro Padre, y con ello también su Hijo Jesucristo, con su inmensurable amor y misericordia, ¡tienen siempre un lugar para nosotros! En las Santas Escrituras leemos que Dios dijo a Moisés: "He aquí un lugar junto a mí y tú estarás sobre la peña" (Éxodo 33:21). Esto no ha cambiado hasta hoy. También para nosotros, sus hijos, Dios tiene siempre un lugar en su roca. Esta roca es el símbolo para el ministerio, sobre el que está fundada la Iglesia de Cristo y con ello el símbolo de vida y de paz, de seguridad y de cobijo. El Hijo de Dios dijo al Apóstol Pedro: "Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia; y las puertas del hades no prevalecerán contra ella" (Mateo 16:18). Como comunidad de Cristo tenemos así una base de roca bajo los pies y hay un lugar preparado para nuestra alma.

En su casa hay luz y calor, paz y cobijo, aquí, a través de su palabra, se transmite reconocimiento, se fortalece y se renueva la alegría, la fe, el amor y la esperanza. En este lugar de la roca dado por el Señor se encuentra todo lo que necesita nuestra alma para madurar. Si aceptamos la oferta de Dios, viviremos en el temor de Dios, y seremos capaz de amar a nuestro prójimo, de soportar cargas y de buscar la justicia.

Pero ante todo el alma siente nostalgia por la patria celestial y espera con alegría la venida del Señor. ¡Porque la vida eterna con Dios en la gloria es el lugar de nuestro futuro!

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

¡Deseamos a todos los lectores un tiempo de Adviento lleno de paz y una bendecida alegría navideña!

 

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