Palabra del mes

En la Universidad de Dios

Febrero 2002

En cada Servicio Divino el Padre celestial trabaja en nuestras almas, para que podamos adquirir cada vez más dones divinos y seamos más dignos, para poder entrar en la gloria eterna en la segunda venida de Jesús . El resultado que debe dar esta "formación", nos lo ha descrito el Apóstol Pedro: "Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables". (1 Pedro 3:8). Esto son valores que adquirimos en la "Universidad" de Dios.

Ser de un mismo sentir significa, ser uno con Jesucristo, nuestro Señor, pero también ser uno con aquellos, que Dios envía, ser uno con todos aquellos que llevan el nombre de Dios y que son sus hijos. Jesús mismo oró en una ocasión: "Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros". (compárese. Juan 17:11). ¿Cómo podemos demostrar el ser uno? Amando a nuestros hermanos y hermanas, apoyándolos en la lucha de la fe y colaborando, ºpara que se conserve la paz y la concordia en la comunidad.

Ser compasivo - ¿Qué se entiende con ello? Poder compadecer y sentir empatía. Cuando vemos hermanos o hermanas que están con preocupaciones o en necesidad, que están tristes y con dolor, entonces debemos consolarles, curar heridas y acudir en oración ante el Señor.

Ser fraternales: ¿Que hace destacar a los auténticos hermanos? Permanecen unidos en la alegría y en la pena. Un hermano está al lado del otro con consejos y hechos, lo anima, le da la mano de reconciliación, le es un apoyo.

Ser misericordioso engloba: tener un corazón cálido, compasivo, ser templado y dispuesto a ayudar. El Hijo de Dios dio como ejemplo el misericordioso samaritano, que no pasó de largo ante el moribundo, como el sacerdote y el levita, sino que le dio aceite y vino para el cuidado de sus heridas y para fortalecimiento, que lo vendó y lo llevó a una posada y pagó de antemano al posadero por su cuidado. De la misma manera obra el Señor Jesús en nosotros. Si nuestra alma está herida, Él da el aceite del Espíritu y el vino, el símbolo de la alegría y de la fuerza, Él nos venda y nos lleva a la posada, la casa de Dios, y Él pagó por nuestra salvación con su sacrificio - también para ese momento, cuando Él vuelva y nosotros podamos recibir con su presencia, la última gracia.

Amigables (humildes, según el texto original griego) dice finalmente, no ponerse por encima de otros, sino reconocer, que todos somos pecadores y queremos alcanzar la fama que debemos tener con Dios. - Esto es muchas veces difícil para el espíritu altanero de los hombres.

Queremos ser aplicados en el estudio en la Universidad de Dios, como hermanos y hermanas ser uno con la palabra de Dios, ser uno con la voluntad del Señor y ser uno con los Apóstoles que nos han sido enviados para nuestra salvación. Seamos compasivos, fraternales, misericordiosos y humildes; entonces nos puede ser dada la calificación más alta de todas: ¡Llegado por gracia a la gloria!

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

 

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