Palabra del mes

Edificar y afirmar

Agosto 2001

"Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará". Este reconocimiento de Salomón (compárese Proverbios 24:3) no sólo se refiere a edificaciones terrenales, sino de manera especial a la Obra redentora de Dios. Enseguida después de la caída en el pecado el Todopoderoso puso el fundamento de esta edificación, haciendo referencia a aquel que aplastará la cabeza de la serpiente. Y cuando llegó el Prometido, puso el fundamento con su sacrificio en la cruz en el Gólgota y sobre él construyó su comunidad. Sin el sacrificio de Cristo no existiría esta edificación.

El rey Salomón llamó la atención de que con ciencia se llenarán las cámaras de todo bien preciado y agradable (Proverbios 24:4). La riqueza solamente la puede acopiar aquel, que la administra de forma inteligente, precavida y ahorradora. Para la buena administración también cuenta distribuir con exactitud los bienes presentes y procurar que todos puedan disfrutar de igual manera de ellos. Quien, en la casa espiritual, está para ello más capacitado que los administradores de los misterios de Dios asignados de antemano, tal como son denominados los Apóstoles en la Santa Escritura (compárese 1 Corintios 4:1).

¿Qué cámaras son las que deben ser llenadas con el bien preciado? ¡Nuestros corazones! Por ello es importante que participemos en la edificación de nuestra casa de la fe, en el templo vivo - con sabiduría y entendimiento. El salmista destaca, que el temor de Dios es el principio de la sabiduría, y en Proverbios podemos leer: "...y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia"(compárese Salmo 111: 10 y Proverbios 9: 10). Obremos según ello, edifiquemos en el temor de Dios siguiendo la voluntad divina para la terminación de la Obra de redención, entonces nuestras cámaras del corazón serán llenas.

Entre este bien preciado y agradable cuenta en primer lugar la fe infantil y viva. En un tiempo, en el que todo tiene que ser analizado y demostrado, la fe inquebrantable tiene un incalculable valor. Seamos agradecidos de poder poseer esta riqueza. También el primer amor es parte de estos dones que deben llenar nuestros corazones. Calienta el alma, regala una vida llena, ricamente bendecida. Llevados por este amor, somos capaces de traer sacrificios y de colaborar en el templo de Dios; algunas cosas que podríamos considerar una exigencia excesiva, por amor se vuelven sobreentendidas. Otras riquezas, que llevan una ordenada administración a las cámaras, son la esperanza en la segunda venida de Cristo, paz divina, la alegría en el Señor y la confianza en el gobierno del gran Dios y en la conducción dada por Él.

Si somos conscientes, que aquellos que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien (compárese Romanos 8:28), entonces recibimos sabiduría y entendimiento para seguir edificando la casa espiritual y conservarla. ¡Qué por la gracia de nuestro Señor Jesucristo y la bendición de Dios pronto pueda estar terminada!

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

 

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