Palabra del mes

Gracia y paz

Enero 2001

La gracia y la paz son dones que Dios y Jesucristo ofrecen a los seres humanos. La disposición de aceptar la gracia y la paz, presupone el reconocimiento de precisar de ellas. En relación a ello ya hizo el Apóstol Pedro reiterada referencia (compárese 2 Pedro 1:2).

La palabra de Dios aporta luz a las almas; y allí donde luce claramente la verdad, se reconoce precisar de la gracia y la paz de Dios. La oferta está siempre disponible y es válida para cualquiera. Solamente que no es reconocida por muchos; ellos pasan indiferentes ante la oferta de la gracia divina. ¿Cuál es la causa? Ellos no tienen el reconocimiento de Dios y de Jesucristo, ellos no conocen el plan del Todopoderoso para la redención de los hombres. Allí donde la luz no brilla, uno no es consciente de la necesidad de la gracia. Pero aquel que deja trabajar en sí mismo la gracia, se libera de todos los derechos de los espíritus, es feliz y bienaventurado y finalmente está capacitado para recibir la paz divina.

La paz original entre Dios y los hombres fue turbada por el pecado. Sin embargo Jesucristo, por su muerte en sacrificio en la cruz, ha tomado sobre sí el peso del pecado de los hombres; también Él a nosotros nos ofrece: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo"(Juan 14:27). Ya en aquel tiempo el Apóstol Pablo reconoció que esta paz es superior a cualquier entendimiento. Él en su carta a los Filipenses ya deseaba, que esta paz "guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (compárese Filipenses 4:7).

La paz es un concepto muy viejo; en las diferentes lenguas antiguas no se describía con una única palabra, sino que tenía varias denominaciones, según a qué se refería. En la antigua Grecia la palabra "paz" describía una reunión en felicidad. Para los romanos, la palabra "pax" significaba una relación legal acordada entre dos partes; si en un litigio se llegaba a un acuerdo amigable, es decir que ya no se discutía, entonces reinaba la paz.

¿Y la paz de Dios? Esta es superior a cualquier razón humana, es bienaventuranza a través de la gracia de Dios, por medio del perdón y la reconciliación.

En este sentir le deseo un bendecido Año Nuevo 2001.<br/> <br/> Cordialmente,<br/> su

Richard Fehr

 

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