Palabra del mes

Cristo en medio de sus comunidades

Julio 2000

Cuando el apóstol Juan recibió el Apocalipsis en la isla de Patmos, también le fue mostrada una imagen que hace referencia a los tiempos de hoy, a la era de la anunciada venida de Cristo. El apóstol vio "siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros vi a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido con una vestidura que le llegaba hasta los pies y tenía el pecho ceñido con un cinto de oro" (comp. Apocalipsis 1: 12-13).

Los siete candeleros de oro simbolizan las comunidades. El oro es sinónimo de pureza, verdad y estabilidad; el número siete, que se cita varias veces en el Apocalipsis, implica un todo divino, es decir perfección. Al ver el apóstol siete comunidades colmadas de verdad y pureza, estables por la gracia de Dios, se hacía referencia a todas las comunidades. No existe una comunidad destacada allí o allá y paralelamente otras comunidades menos importantes; se hace referencia a todas las comunidades, al pueblo de Dios en su totalidad.

Y en medio de estos candeleros, es decir en medio de todas las comunidades se encuentra uno semejante al Hijo de Dios. ©Este no es otro que Jesucristo, el vencedor de Gólgota, el Hijo de Dios resucitado! A él hay que presentarse como lo hiciera el apóstol Juan cuando escuchara la voz del Hijo de Dios que le hablaba. Quien quiera oír la palabra de Dios e incorporarla, debe girar, apartarse de todo lo terrenal, de lo cotidiano, de lo transitorio y dedicarse a aquello que anuncia la voluntad de Dios. El vestido largo en Cristo visto por Juan señala un poder ministerial que el Hijo de Dios conquistó a través de su victoria sobre el infierno, la muerte y el sepulcro. Antes ya había dicho a los apóstoles: "El que os recibe a vosotros a mí recibe, y el que me recibe a mí recibe al que me envió" (Mateo 10: 40). Así, el poder ministerial del Señor es, según sus propias palabras, efectivo en los apóstoles, en los portadores de ministerio de la Iglesia de Cristo que anuncian la palabra de Dios y que donan los sacramentos. Y la cinta de oro ceñida por el pecho? ©Allí está el corazón! La cinta de oro es señal del pacto con Dios, en el que vibra todo el corazón.

Todavía es tiempo de gracia; aunque deban superarse aún algunas debilidades e imperfecciones y deba deponerse más de una inclinación al pecado: Quien camina en medio de los siete candeleros de oro, nuestro Señor y Redentor, quiere ayudar y ser misericordioso, bendecir y perdonar, consolar y fortalecer y finalmente terminar.

Muy cariñosamente

Richard Fehr

 

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