Palabra del mes

Un bendecido Año Nuevo

Enero 1999

Ya hemos traspasado el umbral del año 1999. Nadie pudo detener la transición del viejo al nuevo año. El tiempo avanza inexorablemente. La pregunta ¿Cómo se desarrollarán las circunstancias reinantes? no la podemos contestar de manera concluyente; esto hoy aún nos está vedado saber. El velo del misterio aún cubre el futuro de manera inescrutable.

¿Significa esto que tenemos que enfrentar el tiempo venidero con torpeza y vacilación? ¡De ninguna manera! No obstante no conocer las diferentes situaciones que nos tocarán vivir, sí sabemos cosas muy importantes en las cuales nos podemos apoyar y confiar incondicionalmente en los días y meses venideros. ¿De qué se trata aquí?

  • De la potente mano de Dios, la cual nos extiende a diario con amor. Como ovejas de Cristo vale para nosotros la promesa del Hijo de Dios de que nadie nos podrá separar de esta mano (comp. Juan 10:28).
  • De la grandiosa gracia y benevolencia de Dios, con las que podemos contar todos los días.
  • De la maravillosa palabra de Dios, como el "elixir" de nuestra vida de fe, que constantemente nos acerca los mensajes celestiales para alegría y fortaleza.
  • Del insistente llamado "¡Nuestro Señor viene!" que mantiene viva en nosotros la certeza de su pronta venida.

Si miramos el futuro desde este punto de vista, nuestro tiempo venidero estará lleno de la luz del reconocimiento y marcado por nuestra fe firme y activa.

Por eso avanzamos con un espíritu alegre y un corazón fuerte hacia el nuevo tiempo.

Con cordiales deseos de felicidad y bendición<br/> vuestro

Richard Fehr

 

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