Palabra del mes

Conocimiento primeramente

Noviembre 1998

Conocer a Dios y a su hijo Jesucristo es la llave para la gracia y paz. A ello se refirió el Apóstol Pedro en su segunda carta en las Sagradas Escrituras, en la cual expresó su deseo: "Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y nuestro Señor Jesús" (2. Pedro 1:2).

El conocimiento es similar a una luz clara en el alma. Esta en creada, así como también la fe, a través de la palabra de Dios. Cuando la verdad Divina es tomada y entendida a través del obrar del Espíritu Santo, allí empieza a alumbrar la luz del conocimiento y abre cada vez más niveles del plan de salvación Divino, ya que el espíritu Divino lleva de una claridad a la otra. Entonces uno se da cuenta que se necesita gracia y que la paz de Dios es imprescindible. Tan solo con este conocimiento se esforzará uno en recibir gracia y buscar la paz.

La oferta de la gracia Divina es válida para cada uno, lastimosamente no es reconocida por todos. Muchas veces no es tomada en cuenta ya que falta el conocimiento de Dios y Jesucristo. La luz no alumbra en ellos, por ello no sienten ninguna necesidad de gracia. Sin embargo quien busca la gracia y acepta la oferta de gracia Divina será feliz y bienaventurado; el recibe así mismo la gracia Divina. La gracia que posaba sobre toda la creación y determinaba originalmente la relación de Dios con las personas fue destruida a través del pecado. Sin embargo si los pecados son perdonados a través del recibimiento de la oferta de gracia, entonces el camino se vuelve libre para el retorno de la paz. Ya que así mismo la oferta de paz Divina siempre está disponible. Esta paz que es más alta que toda razón, así como el Apóstol Pablo escribió a los Filipenses (comp. Filipenses 4:7), debe mantener los corazones y el sentido en Jesucristo.

El concepto "paz" significaba para los griegos "reunión alegre". Para los romanos significaba la palabra "Pax" (paz) una relación regulada entre dos partidos o grupos. En los días de hoy la paz es descrita como un estado en el que no hay guerra o peleas.

¿Y la paz Divina? Ella es infinitamente más alta, infinitamente más significante. Ella regala la bienaventuranza más alta - en el perdón y en la reconciliación con Dios a través de la ofrenda de su hijo Jesucristo.

Con cariño,<br/> Suyo,

Richard Fehr

 

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