Palabra del mes

Este no llegará a ser nunca nada …

Noviembre 2020

Muchos maestros quizás habrán pensado así, preocupados por alguno de sus alumnos. Todos los esfuerzos de transmitirle algo para la vida, parecían haber sido en vano. Cuánto más grande es la alegría cuando en algún momento uno se entera de que este alumno sí llegó a ser algo, y que tiene éxito en la vida. Las semillas sembradas por el maestro, al final dieron fruto.

También en nuestra vida de fe, a menudo se tarda mucho en ver resultados de nuestras acciones. Quizás, la semilla efectivamente cayó en un suelo infértil; pero también podría ser que simplemente haga falta todavía más tiempo y paciencia; o incluso ya ha sucedido algo, pero que solamente no lo podemos ver.  Cuando orientamos nuestra vida en el Evangelio, servimos al Señor y hablamos sobre nuestra fe, estamos sembrando una buena semilla. Si ha caído en un suelo fértil, Dios actuará y hará que germine en el corazón de nuestro prójimo, de manera que pueda dar fruto. ¡Cuán grande será la alegría entonces!

Impulso de un Servicio Divino del Apóstol Mayor