Palabra del mes

¡A este lo conozco!

Marzo 2017

La curiosidad es un rasgo humano. Queremos saber quién es la persona que se cruza con nosotros, quién es nuestro vecino o el colega del que vemos una foto en el periódico, o sobre el que leemos en las noticias, por quien votamos en las elecciones,  el que nos atiende en el banco o el que tenemos sentado en frente en el metro. Muchos problemas en nuestra sociedad tienen su origen en el hecho que uno no conoce al otro y no sabe nada sobre él.  Pero quien conoce a Dios y sabe de Jesucristo, también conoce a su prójimo.

Sabemos lo más importante sobre nuestro prójimo. Sabemos que Jesús lo ama. Sabemos que Jesús murió por él. Sabemos que Jesús quiere darle la salvación - la comunión eterna con Él.  Quizá ya mañana, quizá más tarde en el más allá.

Este reconocimiento es mucho más grande que todo lo demás que pudiéramos saber sobre este hombre. Esto nos preserva de juzgarlo mal. No puedo condenar o rechazar a un hombre si sé que Jesús lo conoce y lo ama, tal como es.  Como también me ama a mí, tal como soy. Si bien no sé como es, por qué se comporta así, por qué habla así, qué piensa; pero una cosa sí que sé: ¡También es amado por Dios!

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