Palabra del mes

Servir significa ser testigo

Noviembre 2014

En su tiempo, el Señor atravesó la región de Galilea con sus discípulos. Les enseñó que debería sufrir y morir.  El Señor habló también de su resurrección. Sin embargo,  como lo relata el Evangelio de Marco, los discípulos no lo comprendieron. Los discípulos habían visto los milagros que Jesús hizo, y  habían vivido como la gente venía en gran multitud al Señor. Tres de los discípulos, Pedro, Jacobo y Juan incluso vivieron la transfiguración del Señor poco antes. Cuando llegaron a Capernaum, Jesús preguntó a los discípulos sobre qué discutían en el camino. Resulta que habían discutido para saber quién era el más grande entre ellos. Porque cuando Jesús manifestara su gloria, una parte de la misma los cubriría, como sus discípulos;  es lo que seguramente habrán pensado. Por ello, los discípulos negociaron entre ellos para saber quién tendría la mejor posición cuando Jesús se manifestara como Señor. Hoy en día no es diferente. Los hombres se comportan de la misma manera en nuestros días: Cuando uno se entera que alguien va a ser muy potente, uno se quiere hacer amigo de él.  

¿Cómo es con nosotros? Hemos decidido seguir al Señor y servirle.  Pero, ¿lo hemos comprendido también? ¿Cuál es nuestra motivación para seguir al Señor y servirle? Sugiero que hagan el siguiente test: Para saber por qué motivos seguimos al Señor, tenemos que ocuparnos del contenido de nuestras conversaciones.  Pongámonos la pregunta que el Señor había puesto a los discípulos: « ¿Sobre qué habéis discutido en el camino? » ¿Cómo hablamos de nuestro prójimo, por ejemplo? Quien pasa su tiempo acusando a su prójimo, muestra que no ha comprendido al Señor. El que ha comprendido al Señor habla de otra forma sobre su prójimo.  Lo defenderá y dejará de acusarlo.

¿Cómo hablamos sobre nuestra Iglesia? Queremos hablar sobre lo que el Señor hace en su Iglesia, no queremos ver la Iglesia solamente como una organización y no queremos pasar nuestro tiempo quejándonos sobre todo lo que no funciona. Quien ha comprendido lo que el Señor hace en su Obra, no pierde el tiempo con discusiones inútiles o reclamaciones.

Los discípulos habían discutido para saber quién era el más grande entre ellos. ¿Cuánta energía empleamos para mostrar a los demás cuán importantes y preciosos somos? Escuchando ciertas personas, uno se da cuenta de cuánto tiempo pasan mostrando todo lo que han hecho y cuán buenos que son. La mayoría de las veces, de quién más se está convencido es de sí mismo. Nosotros no discutimos para saber quién es el más grande entre nosotros.   Jesús resolvió la lucha por el rango de la siguiente manera: « Quien quiera ser el primero entre vosotros, que sea el último de todos y el siervo de todos. »

Cada cristiano nuevoapostólico debe ponerse al servicio de su prójimo por el hecho que su vida sea un testimonio de Cristo. Estar al servicio de todos en la Iglesia significa llevar la carga del prójimo. Estar al servicio de todos en la Iglesia también significa consolarlo cuando le sobreviene una desgracia, orar para él cuando está débil, animarlo cuando está en apuros.  Ayudemos a nuestro prójimo a crecer en la fe, llevándole un buen testimonio del Evangelio.  Éste es el servicio que todo hijo de Dios puede prestar: permitir que su vida llegue a ser un testimonio del Evangelio, llevar las cargas del hermano, de la hermana y contribuir a la paz y a la edificación de la Iglesia.   

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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