Palabra del mes

« ¡Yo soy, no temáis ! »

Abril 2014

En la noche después de la alimentación de los cinco mil, relata la Biblia, los discípulos estaban solos en la barca en medio del mar. Jesús los hizo entrar en la barca para que pasaran a la otra orilla. Él se fue al monte a orar. La barca se encontraba ya lejos, en medio del mar, cuando se levantó una tempestad.  El viento y las olas golpeaban cada vez más fuertes y la barca entró en peligro, porque el viento les era contrario.  De repente, los discípulos vieron una sombra que se acercaba, andando sobre el mar. « A la cuarta vigilia de la noche », Jesús vino hacia ellos.  Uno se puede imaginar el espanto de los discípulos que creyeron ver un fantasma. Pero luego escucharon la voz de su Maestro, que les dijo : « Yo soy, no temáis ! » (ver Marco 6 :45-52).

Los Evangelios relatan un hecho similar en el contexto de los sucesos de la Pascua : Después de que su Señor y Maestro había muerto en la cruz y fue enterrado, los discípulos se retiraron, asustados e inquietos. Por miedo a los judíos habían cerrado con llave las puertas de la casa en la cual se habían reunido. ¡Cómo se asustaron cuando de repente el Resucitado se presentó en medio de ellos! Creyeron ver un fantasma. Pero Él se dirigió a ellos diciendo: « ¿Por qué estáis turbados ? ¡Yo soy! » Luego comió con ellos, les habló, y poco a poco comprendieron : ¡Es Él ! El Señor verdaderamente ha resucitado, está vivo.

« ¡Yo soy, no temáis! » Éste es el mensaje de la Pascua : ¡El Señor vive, está presente, cerca de ti, no tienes que temer nada !

La vida hace que a veces también vivamos situaciones en las cuales nos sentimos solos, y, como los discípulos en la barca, en las cuales tenemos que luchar contra « vientos contrarios » y donde nos preguntamos : « Buen Dios, ¿dónde estás? ¿Me has olvidado? » En nuestro entorno, visto espiritualmente, es de noche, y somos sacudidos por esas situaciones como una barca en la agitada mar. En tales situaciones pueden despertarse dudas dentro de nosotros. Uno se pregunta : ¿Tiene sentido todo eso? ¿No habrán sido en vano todos nuestros esfuerzos al final?  El Señor no nos condena por ello.

Por ejemplo, quien intenta vivir conforme al Evangelio hoy en día, se verá confrontado a vientos contrarios, se verá expuesto a la hostilidad del mundo, a la incomprensión de su entorno.  

A veces no comprendemos lo que nos sucede ; la incertidumbre y el miedo invaden nuestro corazón. Pasamos por una fase de prueba y no sabemos por qué. Y nos preguntamos: «¿Para qué sirve todo eso? No comprendo lo que pasa. ¿Habré hecho algo mal? » Y luego, de repente, el Señor entra en nuestra vida – quizás de una manera como no lo habíamos previsto – y nos dice : «¡Yo soy, no temas! He vencido al mundo, la muerte, he resucitado. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. ¡Escucha mi palabra y síguela ! Estoy contigo, te ayudaré. »

La Pascua nos dice :¡Jesús vive! Él es más fuerte que todas las potestades del infierno, más fuerte que la muerte y el diablo. Lo ha vencido todo. ¡No temas !

Cómo será cuando nos aparecerá y nos dirá: « ¡Yo soy, no temáis! » Entonces, de golpe, estaremos a la meta, al igual como los discípulos, de los cuales está escrito : « Ellos entonces con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra adónde iban. »         

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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