Palabra del mes

¿Una vuelta más?

Febrero 2014

El mensaje de Pentecostés 2013, que el Apóstol Mayor Wilhelm Leber nos ha transmitido desde la plenitud de su ministerio, era el siguiente: « ¡He aquí viene tu Salvador! ». Desde entonces, esta promesa nos acompaña cada día.

Han pasado algunos meses desde entonces, podríamos decir que ya es historia. Estamos en 2014, y, después de Pentecostés 2013, nada fundamental ha cambiado. Nuestra salvación, que estamos esperando todos, todavía no ha llegado. Las cosas no han cambiado. Todo está como siempre. ¿Y qué ha pasado con la promesa?  No ha cambiado nada.

¿No nos recuerda esto algo? El Apóstol que se ocupaba en su epístola  con tales voces, dio una contestación muy clara: ¡No erréis! El día del Señor vendrá como un ladrón en la noche, de repente e inesperadamente.

Pensemos en la historia de la ocupación de Jericó: Los israelitas acampaban delante de Jericó, pero la ciudad estaba cerrada – nadie salía ni entraba. Los habitantes se habían  atrincherado en su interior. Dios dijo a Josué: « Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días». Así lo hicieron, pero nada, absolutamente nada sucedió.

Hicieron la vuelta alrededor de la ciudad el primer día, el segundo, el tercero, el cuarto, el quinto y el sexto, pero no pasó nada. ¿Qué habrían pensado los habitantes de Jericó de esta extraña procesión?  Quizá al principio todos fueron curiosos a los muros de la ciudad para observar el espectáculo desde arriba: « Mirad, ¿qué pretenderán con esta marcha? »

El segundo día, el mismo escenario: « Siguen allí y dan la vuelta a la ciudad de nuevo. »

El tercer día, exactamente lo mismo. Los primeros se habrán ido progresivamente a casa, porque no sucedía nada. Allí bajo esos extranjeros raros hacían sus vueltas, sobre los que uno solo podía sacudir la cabeza: ¿Cuánto tiempo querían seguir haciendo esto? ¿Y qué significa todo esto?

El séptimo día, los israelitas dieron la vuelta a la ciudad siete veces. Pienso a menudo en esta imagen: A pesar de que la situación no había cambiado absolutamente nada durante los seis días, ellos continuaron – y la salvación vino de golpe: el muro cayó.

« ¡He aquí viene tu Salvador! » Aunque no haya cambiado nada desde Pentecostés, aun cuando hemos dado algunas « vueltas » en nuestra vida de fe, en el sentido figurado, aun cuando el uno o el otro está decepcionado y alimenta el siguiente pensamiento: « ¿Cuánto tiempo tardará todavía? », ¡no abandonamos! Hemos recibido la promesa y nos aferramos a ella, al igual como Josué. Ella se cumplirá con toda certeza.

Desgraciadamente no puedo decir al pueblo de Dios: solamente os quedan dos o tres vueltas por recorrer, pero puedo asegurar, por el poder del ministerio de Apóstol Mayor: El Señor vendrá. No abandonéis, seguid confiando, vuestra salvación llegará.

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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