Palabra del mes

Características de la manada de Cristo: Oír, conocer, seguir

Noviembre 2013

En su tiempo Jesús dijo a los suyos que ellos formaban sólo una manada pequeña (Lucas 12:32). Esto todavía vale en nuestros días. Vale para la totalidad de la cristiandad y para los cristianos nuevoapostólicos de todo el mundo. Comparado con el número de toda la humanidad, no somos muy numerosos.  Somos una manada pequeña y lo seguiremos siendo probablemente hasta el final. Si observamos la historia del mundo y el mundo actual de forma realista nos daremos cuenta que el Evangelio no tiene mucha influencia sobre las decisiones que se toman en esta tierra. En primer lugar se mira: ¿Cuánto dinero cuesta esto? ¿Cuánto se puede sacar de ello? ¿Cuánto poder se puede ganar con ello? No es el Evangelio que determina el mundo, sino otros valores y poderes entran en juego. Somos una manada pequeña que tan solo tiene un poder pequeño.

A pesar de ello, Jesús dijo a esta manada pequeña: « No temas ». En todo caso, Dios te dará su reino. Así que no depende del número o de la influencia que tenemos como cristianos; tampoco es importante saber cuántos somos y cuán fuertes somos. Lo único que es determinante es la afiliación a esta manada.  Quien forma parte de la manada de Cristo no tiene nada que temer. Ahora bien, ¿quién pertenece a la manada de Cristo?

En la imagen del buen pastor (ver Juan 10), Jesús enumeró algunas características de los que pertenecen a su manada, a su Iglesia: Los suyos oyen su voz, saben que se manifiesta a través de la palabra y se cuidan por tener la calma necesaria para poder escucharla. Quien quiera oír su voz tiene que venir a Él, por ejemplo al Servicio Divino, donde podemos vivir su cercanía.

Los suyos le conocen. Saben que Él es el camino y la verdad y actúan en consecuencia. Sus palabras nunca pasarán. Quien conoce al Señor se orienta en su verdad. Ellos tampoco tienen miedo ante el futuro, sino están llenos de confianza, porque Jesucristo es la resurrección y la vida. Cuando Jesús tuvo que sufrir la muerte en la cruz, todos pensaban que había perdido.  Aparentemente, el infierno había vencido. Pero el Señor es la resurrección, y nada podía impedir su victoria.

Los que forman parte de la Iglesia del Señor siguen a Jesucristo. Ellos se dejan guiar por Él, el buen Pastor, y siguen su ejemplo. Esto requiere poner la propia voluntad bajo la voluntad de Dios, como lo había hecho Jesús. Lo más importante no es que Dios arregle todos nuestros problemas, sino que quedemos fieles al Señor incluso delante de los problemas.   

Estas son algunas indicaciones referentes a la manada de Cristo: Ella conoce al Señor, sabe que Él es la verdad y la resurrección. Se orienta en la verdad y mira con confianza al futuro. Sigue al Señor allí donde va, sabe que el Señor se manifiesta a través de su palabra. Los que pertenecen a la manada de Cristo no tienen nada que temer. Ya hoy el Señor está cerca de ellos y pronto les dará el reino de Dios. Ya hoy podemos vivir su cercanía y su solicitud a través de la palabra del altar, en la recepción de los Sacramentos y de la protección y el acompañamiento en la vida cotidiana.

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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