Palabra del mes

La Santa Cena en el seno de la comunidad

Abril 2013

Cuando celebramos la Santa Cena, anunciamos el sacrificio de Cristo. En nuestros días, la moral y la ética tienen mucha importancia. Desgraciadamente, se quiere colocar todo en este nivel: « ¡Haz el bien, procura mejorar como persona, y todo estará bien! » Esto significa, si eres moralmente intocable, si tienes una disposición ética correcta y orientas tu vida conforme a ello, todo irá bien, y encontrarás el camino que lleva a Dios. Eso no está mal, ciertamente la moral y la ética son necesarias, pero no suficientes. La ética y la moral no llevan a Dios. Para llegar a la comunión con Dios, nos hace falta el sacrificio de Cristo. Sin este sacrificio esto no sería posible. Cuando celebramos la Santa Cena, celebramos el sacrificio de Cristo, y con ello subrayamos hasta qué punto es necesario el sacrificio de  Cristo para la salvación. Es un punto esencial del Evangelio y de la doctrina cristiana: tenemos la absoluta necesidad del sacrificio de Cristo para llegar a la comunión con Dios.   

Ciertos cristianos replicarán ahora: « Tengo necesidad de la Santa Cena dos veces por año, o como mucho, una vez al mes. » ¿Acaso todavía seríamos dignos de crédito, si el sacrificio de Cristo no nos pareciera tan importante? Cuando los cristianos, cuando los hijos de Dios no sienten más esta necesidad de participar de la Santa Cena, ya no son más dignos de crédito. Sin embargo, cuando la comunidad ha celebrado la Santa Cena y cuando está contenta y agradecida ante Dios, uno se da cuenta: Verdaderamente, ellos están contentos de tener el sacrificio de Cristo.

Cuando celebramos la Santa Cena, también celebramos la victoria del Señor.  Humanamente visto, todo estaba perdido el Viernes Santo, todo se había terminado en la cruz. Y sin embargo, el Señor ha vencido el infierno y la muerte. Nosotros damos testimonio de ello, y esto nos fortifica.  Cuando celebramos la Santa Cena, es como si, en el seno de la comunidad, el uno dijera al otro: « No te preocupes, el Señor Jesús se ha llevado la victoria. Él también vencerá en adelante. » Nosotros compartimos esta certeza de la victoria del Señor.  Pero también queremos llevar este mensaje a los demás. Cuando las comunidades están vacías, es porque ya no se cree tanto en la victoria del Señor.  

El Señor Jesús ha instituido la Santa Cena en el círculo de los Apóstoles. Por consiguiente, cuando la celebramos– en el seno de la Iglesia Nueva Apostólica celebramos la Santa Cena por encargo de los Apóstoles y con ellos –, profesamos: « ¡Hemos encontrado al Señor en el apostolado! » Esto es algo especial. Esto tiene efectos hacia afuera, cuando una comunidad celebra juntamente la Santa Cena y que ella está en el centro de la comunidad. Está escrito: «…todas las veces que comiereis de este pan y bebiereis de esta copa, la muerte del Señor anunciéis hasta que Él venga. »

Por consiguiente, anunciamos la muerte y la victoria del Señor. Y anunciamos el poder del amor. Si Jesús se ha llevado la victoria, lo ha hecho por el poder del amor.  El amor ha vencido todo. El amor de Dios a los hombres, el amor del Hijo a los hombres y a su Padre ha llevado a la victoria. Cuando celebramos la Santa Cena, celebramos el poder del amor.   

(De un Servicio Divino del Ayudante Apóstol Mayor)

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