Palabra del mes

Temor y alegría

Marzo 2013

Quisiera hacer una retrospectiva a los sucesos del Viernes Santo y de la Pascua. Nuestros corazones siempre son tocados cuando nos ocupamos con la historia de la Pascua y los sucesos ocurridos en aquella época. Nos podemos imaginar un poco la situación de las diversas personas de entonces: ¿Qué habrán sentido las mujeres cuando llegaron al sepulcro? ¿Y qué habrán sentido los discípulos cuando las mujeres les llevaron el mensaje de la resurrección?

Está escrito que ellas, es decir las mujeres, se alejaron rápidamente del sepulcro, con temor y con una gran alegría. El temor y la alegría, a primera vista, no cuadra. Sin embargo, nos lo podemos imaginar. Ellas estaban tambaleando entre dos sentimientos contradictorios, todavía no podían comprender lo que había sucedido. Es completamente comprensible que hayan tenido esos altibajos en los sentimientos.  

El temor era la consecuencia inmediata, porque las mujeres no habían comprendido enseguida lo que había sucedido. Su Señor y Maestro había muerto de una manera atroz, la muerte reservada a los malhechores, abandonado por todo el mundo y por Dios mismo. Los discípulos y las mujeres habían experimentado un profundo abatimiento. Luego, tres días más tarde – según el relato en el Evangelio de Mateo -, las dos mujeres, María Magdalena y otra María, se llegaron al sepulcro. La piedra, que nadie era capaz de quitar, había sido apartada por un ángel, y la tumba estaba vacía. Y eso, a pesar de que las autoridades habían hecho guardar la tumba, habían puesto la piedra delante y la habían sellado. Fue el ángel, quien les reveló a las mujeres el mensaje de la resurrección del Señor. Ahora, al temor por los sucesos imprevistos se juntaba la alegría al respecto de la resurrección del Señor. Luego, el Resucitado mismo les apareció y las envió a que fueran junto a los discípulos a transmitirles el mensaje.  

Los guardias habían informado a los principales sacerdotes que el sepulcro estaba vacío. Ellos, a continuación, difundieron el rumor que los discípulos de Jesús habían robado el cuerpo de su Señor. Así que ya entonces hubo pensamientos de duda, de incredulidad, y se buscaban otras explicaciones para los sucesos de la Pascua.  

En nuestros días surgen preguntas. El hombre tiene por costumbre cuestionar todo. Eso está bien, porque si no, no habría progresos en la ciencia, no habría remedios medicinales, no habría formación de jóvenes en la escuela, en el aprendizaje y en la universidad. Sin embargo, las cuestiones no paran ante los acontecimientos bíblicos, ni tampoco ante la resurrección. Existe la opinión de las ciencias naturales, según la que un muerto no puede volver a la vida: no resucitará. Es ésta una opinión, pero que no tiene en cuenta la intervención de Dios. Ya que la Biblia testifica claramente la intervención de Dios: ¡Él ha resucitado a Jesucristo de los muertos! Por supuesto, nadie estaba presente cuando el Señor resucitó ; pero Él se mostró, fue visto, lo que es lo mismo en el idioma original del Nuevo Testamento, en griego : se mostró, fue visto. Aquí no hay lugar a dudas.

Ahora bien, quiera predominar en nuestro tiempo actual la alegría de Pascua y pueda el saludo de paz del Señor resonar también hoy de forma viviente: « ¡La paz sea con vosotros! » ¡Todos los corazones quieran llenarse de la paz del Señor y de la alegría de la resurrección!

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

Palabra del mes

Amar y sufrir

(Octubre 2019) En el espectro de las emociones y los sentimientos humanos, el amor y el sufrimiento forman dos... [Leer más]