Palabra del mes

¡Agradeced a Dios por todo, siempre!

Octubre 2012

«Dad siempre gracias por todo al Dios y Padre ». Así lo expresó el Apóstol Pablo en su epístola a los Efesios (Efesios 5:20). Para mis ojos, la gratitud es una actitud fundamental: no se ha de limitar a ciertos acontecimientos y momentos en los cuales todo va bien, no se ha de limitar a días especiales. La gratitud en este sentido es una actitud del corazón. Precisamente en el tiempo actual queremos dar sentimiento a nuestro corazón y estar agradecidos a Dios.

El hecho de dar gracias “por todo” engloba dos ámbitos: por una parte está la creación terrenal, y por otra la creación espiritual. Es el conjunto de todo lo que el Señor ha creado; por ello queremos estar agradecidos por todo. Así veo la fiesta de Agradecimiento por la cosecha en un sentido mucho más amplio, no solamente limitado al alimento, a lo que ahora se está cosechando, sino que pongo esta gratitud en un contexto más amplio del agradecimiento por todo. 

Comienzo por la creación terrenal : Agradezcamos por la vida que nos ha sido dada, por el alimento que tenemos, o de forma más amplia, por el medio de vida que el Señor nos ofrece. Estamos agradecidos por las posibilidades que tenemos como seres humanos. No hemos de dar por sobreentendido que podemos comunicarnos con los demás, que podemos movernos, que tenemos diversas posibilidades como humanos; todo es motivo para dar gracias. Seamos agradecidos también por no estar solos. Cuando miramos en nuestro entorno, vemos a otras personas.  Allí está nuestra familia, nuestros amigos. Agradezcamos por todo ello. Estamos agradecidos por el cónyuge que podemos tener.

Aquí en el texto bíblico dice : «Dad siempre gracias por todo al Dios y Padre ». Ahora bien, aquí hay una dificultad especial, ya que también existen periodos de carencia. No se está siempre de buena salud, no siempre se tiene suficiente alimento, y en ciertas países esto es un problema, al igual que la falta de trabajo. Entonces quizá ya no sea tan fácil dar gracias. La gratitud es una actitud del corazón; es por ello que también en la carencia uno puede estar agradecido, si no mira lo que falta, sino las cosas buenas que están aquí, a pesar de todo.  

A parte de la creación terrenal, existe la creación espiritual. Tenemos un alma inmortal. Dios nos abre la posibilidad de la vida eterna, la comunión eterna con el Señor. Allí donde uno lleva esta fe dentro de sí, tiene que estar agradecido que el Señor haya creado esto de esta manera. Al igual como en la vida terrenal, donde el cuerpo necesita alimento, es también en la espiritual: se necesita algo para mantener esta vida. Es la palabra de Dios, es la gracia divina. ¡Demos también gracias por ello!

En el plano espiritual también existen periodos de carencia. Puede suceder que surjan problemas en el seno de la comunidad, que haya malentendidos, o que no todo suceda de forma tan armoniosa. No nos detengamos en estas imperfecciones. Alegrémonos de las cosas buenas. Aquello que no es bueno, intentaremos superarlo mediante el diálogo, la comprensión y la cordialidad mutua.   

Vemos que existe, tanto en el plano terrenal, como en el plano espiritual, un campo amplio, donde el Señor nos ofrece buenas cosas por las cuales podemos estar agradecidos, a pesar de las dificultades y las carencias. Actuemos así de todo corazón. ¡Invito a todos a dar gracias por todo!      

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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