Palabra del mes

Vencer

Febrero 2011

Vencer es un tema en el Apocalipsis. En las misivas, dirigidas a las siete iglesias de la Asia Menor se hicieron unas promesas grandiosas a aquellos que vencieran; ellas culminan en esta: «El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo » (Apocalipsis 21:7). Si reflexionamos sobre lo que significa « heredar todas las cosas », podríamos deducir que se trata de aplicar todos nuestros esfuerzos en la lucha para llevarse la victoria sobre potestades excepcionales.

Sin embargo, cuánto más uno reflexiona sobre lo que significa vencer, tanto más se llega a la conclusión, que en realidad se trata de vencer pequeñas cosas, porque muchas veces no son las grandes pasiones perniciosas, sino más bien los comportamientos humanos usuales los que son contrarios a la voluntad de Dios y deben ser vencidos.  Como ejemplo citaré a Moisés: Cuando había sido llamado para conducir el pueblo de Israel tenía sus dudas – una reacción totalmente humana.  En nuestros días se habla de los «escépticos» en el ámbito profesional: son personas que ponen reparos a todo. El Señor no tuvo en cuenta las objeciones de Moisés, incluso está escrito en la Biblia que «Jehová se enojó contra Moisés» (ver Éxodo 4:14).  Así que Moisés tuvo que vencer sus reservas y dudas.

Cuando Dios nos llama, no es el momento de formular objeciones y dudas, simplemente se trata de hacer lo que Él desea que hagamos.

Examinémonos a nosotros mismos: Cuando nos piden de asumir alguna tarea, de echar una mano en la comunidad, qué rápido nos viene el pensamiento: ¿Porqué yo? ¡Otros son mucho más competentes que yo!

Pensemos en la parábola del Señor Jesús, en la cual un hombre envió a sus siervos a convidar a mucha gente para una gran cena. ¿Cómo reaccionaron a esta invitación? De una manera muy humana: Nos hubiera gustado ir, pero tenemos otras cosas que hacer. Quizá en otra ocasión, pero ahora no nos va bien. Miremos a nuestro tiempo actual: ¿Acaso no es éste un tema de gran actualidad?  El Señor nos dice claramente lo que no le agrada: la tibieza, la indecisión, las vacilaciones y las objeciones. Cuando  nos llama, todas estas cosas se tendrán que vencer absolutamente.

Un último pensamiento para concluir: La victoria es como una puerta: A veces hay que hacer esfuerzos para abrirla, pero una vez que la hayamos atravesado, experimentaremos a Dios de una forma particular. ¡Su bendición viene con abundancia!

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

Palabra del mes

Los mejores puestos

(Agosto 2019) En los medios de información, los rankings son sumamente populares y forman parte de las noticias... [Leer más]