Palabra del mes

¡Abre una ventanita en tu corazón!

Diciembre 2010

En el tiempo de Adviento y de Navidad a veces escucho como dicen: „No puedo creerme que pronto será Navidad; no siento en nada el ambiente navideño“. Eso es debido a que uno tiene que atender sus quehaceres cotidianos y no tiene tiempo para reflexionar. Por ello es hermoso que el Adviento preceda la fiesta de Navidad, introduciendo con muchas bellas tradiciones esta fiesta. Si se vive el tiempo de Adviento conscientemente, uno llega a sentir el ambiente navideño y uno se alegra de la fiesta de Navidad, la fiesta de la encarnación de Jesucristo.

En muchos lugares es costumbre tener un calendario de Adviento, en el cual se abre cada día una ventanita, con una pequeña sorpresa. Cuando se haya abierto la última será  Navidad. Esta tradición de Adviento lleva directamente a la fiesta de Navidad. Otra costumbre es tener una corona de Adviento, en la cual se enciende una vela cada domingo. Cuando las cuatro velas están encendidas, uno sabe que es Navidad.

Quiero traducir esta imagen al plano espiritual. En nuestra vida también puede haber días en los cuales pensamos: „Actualmente no llego a tener una conexión espiritual con el regreso de Jesucristo”. Y luego surge la sensación que este día todavía está muy lejano. Entonces hay que cuidar algunas de esas tradiciones de Adviento y realizar cosas para aumentar la alegría. Hay que actuar como se suele hacer con el calendario o la corona de Adviento.

Todavía son muchos los que tienen sus ventanitas cerradas. ¡Queremos abrir una ventanita en el corazón! Quizá a uno le cuesta hacer sacrificios o le falta la disposición a servir al Señor. ¡Queremos abrir esa ventanita del sacrificio y del servir en el corazón! Esto da nueva alegría y nos lleva a la fiesta de Navidad – al regreso del Hijo de Dios. Quizá falta también la confianza en el Señor o en los siervos enviados. ¡Abre pues esa ventanita en tu corazón, para que pueda entrar la confianza!   

Parecido es con la corona de Adviento. ¡Enciende una luz! Podría ser que alguien en tu entorno esté esperando a una señal de alegría. Para obrar a favor de la paz, ¡enciende una vela de la alegría y de la paz! Tales actuaciones llevan al día de Navidad y aumentan la esperanza en el día del Señor. No queremos ser perezosos y dejar pasar el tiempo, sino queremos ser activos. Este es nuestro Adviento. Cuanto más activo es uno, tanto más grande se hará la alegría y tanto más aumenta la esperanza. Entonces en el corazón habrá el deseo ferviente: “¡Señor ven pronto!”

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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