Palabra del mes

Dádivas en abundancia

Junio 2010

En sus discursos de despedida, Jesús habló del motivo de su venida a la tierra: Vino para que « tengan vida los que creen en él, y que la tengan en abundancia » (ver Juan 10:10). Esta palabra hace recordar la promesa de Dios a través del profeta Jeremías, que hacía que su pueblo de aquel tiempo tuviera «dádivas en abundancia». Las dádivas de Dios se manifiestan abundantemente para aquellos que se vuelven siempre hacia el Señor y los que hacen que la vida divina en ellos se desarrolle y llegue a la madurez y a la terminación.

Con dádivas divinas en nuestro tiempo entiendo lo que el Señor está ofreciendo a su Iglesia hoy. Voy a citar algunas de estas dádivas: Ante todo está la paz. Aquellos, en los cuales la vida de Dios se manifiesta y que se han decidido por el Señor, tienen paz en abundancia.  Echemos una mirada al mundo: La paz también existe allí, pero ¿acaso se puede hablar de abundancia de paz? Yo, por mi parte, no veo las cosas así: Se han arreglado para crear  una situación a penas suficiente, que permita evitar una guerra y para instalar una calma relativa.  Para mí, la abundancia de la paz es otra cosa, a saber la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento.

A continuación citaré la alegría. ¿Acaso existe la alegría en abundancia en esta tierra? En realidad no. Cierto, tenemos alegría cuando podemos estar en el seno de nuestra familia, cuando no nos falta de nada y cuando vivimos buenos momentos, pero esto solamente son instantes muy cortos.  Todos sabemos que la alegría nunca es realmente duradera. Cuando nos volvemos hacia el Señor, cuando escuchamos su palabra del altar y estamos animados por la vida divina, entonces tenemos la plenitud de la alegría, hay abundancia.  De la misma manera, deseo que también abunde la bendición: Volverse hacia el Señor y confiar en Él, esto es la base para la abundancia de bendición.

¡Qué pueda haber una abundancia de bendición para todos aquellos que tienen deseos y esperanzas para su camino de  vida! Cerca del Señor la bendición siempre es abundante.  ¡Que la gracia pueda abundar, para que nuestras faltas, imperfecciones y debilidades puedan ser eliminadas! Y viviremos una abundancia de gloria, cuando habremos llegado a la meta de nuestra fe, cuando Cristo habrá  regresado, y tendremos la  vida eterna cerca de nuestro Padre celestial.

No podemos imaginarnos lo que será la abundancia de todo lo que podremos vivir entonces. Queremos sacar  buenas conclusiones de lo que se ha dicho aquí y decidirnos de nuevo para el Señor. ¡Que la luz divina de la gracia pueda iluminar nuestro camino de la fe! ¡Qué la vida divina pueda desarrollarse en nosotros y llegar a la madurez y perfección! ¡Qué el Señor nos quiera regalar a todos estas dádivas, para que podamos continuar nuestro camino hasta llegar a la patria celestial!

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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