Palabra del mes

¡El Señor vive!

Abril 2010

En edad avanzada, Martin Lutero tuvo que vivir más de una decepción y eso le afligía. Algunas evoluciones, que salían diferentes a lo que había esperado, le entristecían. Katharina, su mujer, intentaba ayudar a su marido: Se acordaba que años atrás, Martin solía escribir sobre la mesa, con tiza, la palabra latina « vivit », que significa « el vive », justificándose así: « Jesús vive; si no fuera así, no desearía vivir ni una hora. Es solamente porque él vive, que nosotros también viviremos a través de él, según sus propias palabras: « Yo vivo y vosotros también viviréis».

A Katharina se le ocurrió una idea especial: le pidió a un cantero que grabara por encima de la puerta de la entrada la palabra latina « vivit ». Esta inscripción recordaba a todos los que pasaron por la puerta: « ¡El Señor vive! »

Y eso quisiera escribir por encima de la puerta de nuestros corazones: ¡Jesucristo vive! Cuando nos sintamos abatidos y las cosas no se desarrollen como esperamos, recordémoslo: ¡El vive, él sabe todas las cosas y no nos abandonará! Qué consuelo más grande se halla en estas palabras: « ¡El vive! » Esto es la presencia de Dios a nuestro lado, es la fuerza de arriba que también activa en nuestros días. ¡Qué pueda llenar nuestros corazones, para que podamos ser fuentes de bendición y de ayuda para los demás!  

Una mirada a nuestra época muestra las influencias, a las cuales estamos expuestos día a día y que nos rodean. Ellas no se paran delante de la puerta de nuestro corazón, sino intentan penetrar en cada corazón.  Por ello no hay que ser indiferente a lo que sucedió en Pascua. Para nosotros no hay duda: El Señor venció a la muerte y al infierno, y cuando regresare, la fuerza vencedora del Hijo de Dios se hará manifiesto. Dichosos nosotros, si tenemos parte entonces de esta fuerza victoriosa.

El Apóstol Pablo escribió a los Corintios acerca de todos los acontecimientos de Pascua, resumiéndolo así: « Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder » (1 Corintios 6:14). Es una descripción precisa y concisa de nuestro futuro.

Cuando el Señor regrese, seremos transformados, nuestro cuerpo será semejante al cuerpo glorioso del Señor y podremos vivir en eterna comunión con el trino Dios. El alegre mensaje de Pascua se resume en esta frase: Dios ha resucitado al Señor. Y Dios nos resucitará a nosotros también por su poder. Seremos partícipes de la victoria del Hijo de Dios sobre la muerte.

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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