Palabra del mes

El sólido fundamento puesto por Dios subsiste

Febrero 2010

En el tiempo de los primeros Apóstoles, Jesús advirtió contra aquellos que decían: « Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está » (ver  Mateo 24:23) – no se les debía creer. ¿Dónde pues, uno puede encontrar al Señor? ¿Cuáles son las características y las señales distintivas de la actividad de Dios?

Una indicación consiste en el hecho que el Señor conoce a los suyos y se declara en favor de aquellos que tienen su fundamento en Dios. Este firme fundamento de Dios existe – así lo escribió el Apóstol Pablo a Timoteo (2 Timoteo 2:19). Algunos pasajes en las Escrituras Santas indican que no existe otro fundamento que aquel que ha sido puesto por Jesucristo (1 Corintios 3:11). En otro lugar el Apóstol Pablo habla del fundamento de los Apóstoles y de los profetas (Efesios 2:20). La Iglesia del Señor está construida sobre este fundamento: Jesucristo, los Apóstoles y los profetas. Sean cuales fueran las situaciones que nos afecten, el fundamento de Dios es y será inalterado, y lo será así hasta que el Señor tenga a bien terminar su Obra. El Señor no abandonará tampoco su Iglesia, que está construida sobre el firme fundamento de Dios, de Jesús, los apóstoles y los profetas; ella está sólidamente fundada y lo quedará también en el futuro. Esta es la causa de Dios: El se declara en favor de aquellos, que están sobre este fundamento y les permite experimentar su presencia. 

Sin embargo, es necesario que aportemos también lo nuestro. El Apóstol Pablo escribió a Timoteo a continuación: « Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. » Dicho en otras palabras : De aquellos, que están sobre el fundamento arriba descrito, el Señor espera que se esfuercen en cumplir su voluntad y que sobre todo, se aparten de todo aquello que es contrario a la voluntad de Dios. 

Esforzarse por vivir según su voluntad significa huir del mal, tenerse alejado de todo aquello que proviene de otras fuentes espirituales. En este contexto citemos en primer lugar la falta de confianza en el Señor, que es una iniquidad, una injusticia a los ojos del Dios. Se ha inclinado hacia nosotros, se hace conocer, se declara en favor de nosotros. Si con todo esto tenemos falta de confianza, no hacemos su voluntad. Queremos abandonar una actitud tal y poner nuestra confianza en el Señor. La segunda cosa que no es compatible con la voluntad de Dios es la falta de amor. Actuar sin amor, esto es injusticia a los ojos de Dios. Abandonemos una actitud tal y actuemos con amor. Esto agrada a Dios. En tercer lugar hay que mencionar el egoísmo exagerado. Uno piensa que no es necesario trabajar para el Señor y que las cosas se harán por sí solas. Esto no puede corresponder a la voluntad de Dios. Aléjate de la iniquidad y sirve al Señor.

Para expresarlo de forma positiva, se trata aquí de tres consejos. Si los seguimos, podremos experimentar el apoyo del Señor. Tengamos una confianza absoluta en Él y su conducción, tengamos un corazón lleno de amor para nuestro prójimo y sirvamos al Señor con alegría.

Quien se aparta de la iniquidad y se esfuerza en hacer la voluntad de Dios, podrá vivir que el Señor se declara en favor de él. Hay que crear las condiciones necesarias para ello y hacer prueba de una fe apropiada. Estamos sobre este fundamento de Dios, y sobre el mismo progresaremos hacia la patria celestial y heredaremos la gloria eterna. 

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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