Palabra del mes

Perseverancia

Enero 2010

¡Queridos hermanos y hermanas!

Ya estamos en el año 2010. El Señor nos ha conducido a través de los altos y bajos  en el año pasado. Para el año nuevo deseo para todos nosotros  su rica bendición, mucha alegría en la comunión y bienestar personal. Que el Señor continúe conduciéndonos bajo su protección y con su ayuda.  

En este año echamos una mirada retrospectiva a un aniversario especial de nuestra historia: Hace 50 años que murió el Apóstol Mayor Bischoff. Nos recordamos de los acontecimientos  que se han asociados con la palabra clave: “el mensaje del Apóstol Mayor Bischoff”. Por mi parte me gustaría continuar con el proceso de reconciliación con aquellos,  que por este mensaje han llegado a tener problemas en el plano de la fe y de la consciencia. Es una tarea de nuestra iglesia para este nuevo año. 

Ahora quisiera designar una tarea para cada uno de nosotros. Este año hago un llamamiento especial a la perseverancia.  La perseverancia es un elemento muy importante de la fe. Pensamos en la palabra de Jesús: “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Marco 13:13). El Señor ha dirigido esta palabra a los suyos con vista a su regreso; y también nos dará las fuerzas para perseverar hasta el final.

En el año nuevo también seremos confrontados con cargas y problemas, también en la comunidad. ¡Nos hará falta la perseverancia! Esto empieza ya en las cosas pequeñas. Queremos perseverar en

  • las oraciones, también si tenemos la sensación que no se escuchan;
  • la colaboración, también si otros miembros de la comunidad se retiran;
  • nuestro esfuerzo de ser pacificadores en nuestro entorno, también si reina la agitación y la desconfianza allí;
  • nuestro esfuerzo en mantener una relación buena y libre con todos los miembros de nuestra comunidad, también si no tenemos éxito a la primera;
  • nuestro esfuerzo de dar testimonio a la gente del obrar de Dios en este tiempo, también si muchos no quieren saber nada de ello.

Referente a la perseverancia, el Apóstol Pablo escribió una palabra muy importante a Timoteo: « Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Timoteo 4:16). De ello queremos deducir el siguiente precepto: Queremos examinarnos a nosotros mismos con perseverancia y medirnos siempre de nuevo en la palabra de Dios.

¡Esperamos con perseverancia que el Señor termine su obra!

Con cordiales saludos,

Wilhelm Leber

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