Palabra del mes

¡Bendecidas Fiestas!

Diciembre 2009

Mis queridos hermanos en la fe,

A principios del año 2009 hice el llamamiento a la integración de cada miembro en la comunidad. Hoy puedo constatar con gratitud que este llamamiento no ha sido en vano. Numerosos informes dan fe de ello: Muchos de ustedes han participado en eventos de la comunidad,  grandes y pequeños.

El Día Europeo de la Juventud 2009 fue un evento muy especial para experimentar la comunión. De ello han surgido muchos impulsos. Estoy seguro que este Día de la Juventud ha sido un evento importante para nuestros jóvenes, que ha contribuido a promover su fe. Muchos jóvenes han experimentado la proximidad de Dios y han percibido la fuerza que emana de la comunión fraternal. Queridos hermanos y hermanas, si este Día Europeo de la Juventud ha sido un gran éxito, esto es gracias a vuestro compromiso y a vuestros donativos. Quisiera daros las gracias una vez más de todo corazón por ello.

Las ofrendas del Día de agradecimiento por la cosecha, que todos juntos hemos presentado al Señor, también son un elemento de la comunión fraternal. Pequeños o grandes, todos los que han aportado su céntimo, forman parte de esta comunión en el sacrificio. Os doy las gracias de todo corazón por vuestras dádivas.  ¡Que nuestro Padre celestial quiera bendecir abundantemente vuestra fidelidad en el sacrificio!  Todos los dones que aportamos a la casa del Señor sirven para el desarrollo de las comunidades.  

Pero ahora no queremos pararnos en lo que hemos hecho, porque todas nuestras buenas obras se basan sobre lo que Dios ha hecho para nosotros.

Especialmente en Navidad tenemos que estar conscientes de lo que Dios ha hecho por nosotros, porque «aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros » (Juan 1: 14). Este es un regalo que Dios ha hecho para cada uno de nosotros. Dios fue hecho carne en Jesucristo, en un ser humano el cual vivió en una cierta época, hizo milagros, predicó del Reino de Dios y murió en la cruz por el pecado del mundo. Es a él quien Dios ha resucitado de los muertos, y esto es lo que diferencia a Jesucristo de todos los demás seres humanos que jamás han vivido en la tierra.

Dios se hizo hombre, en una época en la cual el imperio romano guardaba una cierta esperanza. El célebre poeta latino Virgilio, autor del poema épico nacional romano « Aenéis », escribió un poema, en el cual el nacimiento de un niño divino es anunciado a la casa imperial de Augustos. Otros – los judíos piadosos – esperaban la venida del Mesías prometido; entre ellos Simeón, quien esperaba que Dios le hiciera ver a Cristo, el Mesías. Sin embargo, el nacimiento de este niño había sido anunciado mucho antes por esta profecía del profeta Isaías: « He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel ». (Isaías 7 :14). El Evangelio de Mateo traduce el nombre hebreo Emanuel con: «Dios con nosotros», lo que significa: que es Dios mismo el que viene a este mundo en Jesús de Nazaret.  

La encarnación de Dios es algo que abarca toda nuestra vida. Queda la pregunta: ¿Por qué Dios se hizo hombre? ¡Porque ama al mundo! Jesucristo carga con los pecados; el ser humano es liberado del pecado.

Os deseo unas fiestas de Navidad ricamente bendecidas por el Señor, paz y alegría en estos días, y para el año nuevo. ¡Que el Señor os quiera alegrar y proteger!

Wilhelm Leber

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