Palabra del mes

Un agradecimiento duradero

Octubre 2009

Celebrando el Día de agradecimiento por la cosecha damos gracias a Dios por conservarnos la vida física y espiritual. Hoy en día, siendo pocos los hombres que dependen directamente de la cosecha, vemos el Día de agradecimiento por la cosecha en un significado más extendido: Damos las gracias a Dios no solamente por una buena cosecha, sino por todas las dádivas que el Señor nos depara en su bondad. Con un agradecimiento muy especial echamos una mirada a la Creación y alabamos y honramos a Dios el Creador. Este agradecimiento se apoya sobre el reconocimiento de que nuestro bienestar finalmente depende de la gracia de Dios.

El Salmista dijo: « Te alabaré porque me has oído, y me fuiste por salvación. » (Salmos 118 :21).  Aquí vemos esta relación con  Dios que surge del agradecimiento, un agradecimiento por las cosas terrenales. Cuando uno puede experimentar la ayuda del Señor, como Él nos saca de circunstancias amargas y difíciles, esto es un motivo muy especial para agradecer. Esto mismo se aplica también a un nivel espiritual, así lo escribió el  Apóstol Pablo: « Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo »  (1 Corintios 15:57). Aquí ya no se trata de lo terrenal, sino de Cristo y de la salud eterna.

¡Velemos que nuestro agradecimiento sea duradero!  Esta es mi preocupación en nuestro tiempo actual. Todos estamos agradecidos, pero no perseveramos en ello y rápidamente nos volvemos otra vez hacia nuestras ocupaciones terrenales. Cuando los niños son agradecidos por un regalo, este sentimiento los sumerge por completo, pero una hora más tarde su disposición puede cambiar completamente: Ya han olvidado el agradecimiento. ¡A nosotros se nos pide que tengamos un agradecimiento duradero!

Un agradecimiento duradero es agradable al Señor y nos debería distinguir. Quisiera ilustrarlo con un ejemplo: La opinión pública toma consciencia de una cantidad de temas, especialmente a través de los medios. Pienso en conceptos como “emisiones de dióxido de carbono” o “catástrofe climática”. Años atrás, nadie pensaba en estos temas y hoy en día están en boca de todo el mundo. Detrás de ello está la preocupación: ¿Qué nos traerá el futuro?  En este contexto, muchas veces se habla de lo duradero: Los proyectos provistos para limitar el calentamiento del planeta y el cambio climático deberían ser de efectos duraderos, y no tan solo fuegos de paja.

Si se nos pide que tomemos consciencia del agradecimiento, también somos llamados a tener un agradecimiento duradero: No se trata de ser agradecido solo un instante y que después volvemos a nuestras ocupaciones cotidianas, sino también hemos de dar prueba de un agradecimiento en retrospectiva, como aquel leproso sanado, el único entre los diez leprosos sanados, que volvió al Señor para darle las gracias. (comp. Lucas 17 :11-19).

No nos limitemos tan solo a expresar nuestro agradecimiento en el Día de agradecimiento por la cosecha, por un instante, sino seamos agradecidos de forma duradera y con efectos al futuro, porque nuestro futuro está con el Señor.

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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