Palabra del mes

Dios cumple lo que promete

Septiembre 2009

Jacob era un hombre bendecido. A pesar de ello, estaba confrontado a dificultades: Tenía que abandonar su patria, porque tenía diferencias con su hermano.  En el camino hacia una tierra extranjera, el Eterno le apareció en un sueño. Jacob vio una escalera que llegaba al cielo y ángeles que subían y bajaban. Arriba estaba el Señor y le dijo a Jacob: « He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres… » (comp. 1º Moises 28)

Estas palabras son una promesa divina y también valen para nuestro tiempo. Dios dice hoy: « He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres. » El Señor siempre está con aquellos que le temen. ¡Queremos permanecer en el temor de Dios, alzar nuestros ojos hacia el Señor y adorarlo! Y Dios estará con nosotros y nos guardará. ¡Para ello hace falta que le quedemos fieles!

El Eterno también dijo a Jacob: «… y volveré a traerte a esta tierra. » Esto también se puede aplicar para nosotros: El Señor nos quiere conducir al país de la gloria, nos ha preparado un lugar en el cielo. El Señor Jesús dijo a sus discípulos que iría a prepararles un lugar (comp. Juan 14). Si seguimos en el temor de Dios y quedamos fieles, el Señor nos llevará a la gloria donde todos seremos reunidos. Sin embargo si no quedamos fieles al Señor, Dios no lo hará, porque Él no obliga a nadie, solamente se ofrece.  Al final del sueño de Jacob con la escalera al cielo, dice: « porque no dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho», en otros términos: Dios cumple lo que promete.

Quiero citar algunas de sus maravillosas promesas:

·         « Pedid y os será dado »: El Señor Jesús dijo esto, es pues una promesa divina. ¡Siempre que pidamos algo al Señor con fe, Él nos lo dará!

·         Otra promesa del Señor dice: « Buscad en primer lugar el Reino de Dios y su justicia y todo aquello os será dado por añadido. » Sin embargo hace falta que aportemos lo nuestro. Estas promesas no fueron dadas a todo el mundo; son para quien cumple ciertas condiciones previas. Si  buscamos primeramente el Reino de Dios y no las cosas terrenales, si el Reino de Dios está en primer lugar en nuestra vida, entonces Dios nos bendecirá.

·         Pienso también en otra promesa del Señor: « Quien me confiesa delante de los hombres, aquel lo confesaré delante de mi Padre en el cielo. » ¡Queremos profesar nuestra fe, decir que somos hijos de Dios, que somos nuevo-apostólicos y sellados con el Espíritu Santo! Entonces podemos estar seguros de que Jesús nos confesará delante de su Padre celestial, lo que significa que nos aceptará en su regreso.  

·         El Señor Jesús también dijo: « Si alguien me sirve, aquel mi Padre lo honrará. » Si servimos en la Obra de Dios, bien sea cantando en el coro, aportándonos en la comunidad, o sirviendo en el altar, entonces el Señor nos bendecirá de forma especial: ¡Dios nos honrará!

Permítanme que lo recalque otra vez: Dios cumple sus promesas. Ahora nos toca hacer nuestra parte.

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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