Palabra del mes

Tocar el borde del manto

Junio 2009

En el transcurso de su obrar en la tierra, el Señor Jesús pasó por pueblos y ciudades. Con sus discípulos llegó también a las orillas del lago Genesaret. Allí le llevaron a los enfermos y los inválidos. Ellos pidieron al Señor poder tocar el borde de su manto. La Biblia cuenta que todos los que tocaron su manto fueron sanados.

En esta anécdota del pasado se trataba principalmente de enfermedades y dolencias físicas. Hoy no queremos  mirar estas enfermedades terrenales, sino las espirituales, las que afectan al alma inmortal. Hay quien es incapaz de creer: No  creen que Dios ha enviado a su Hijo a la tierra para la redención de los hombres, no creen en la fuerza redentora inherente al sacrificio de Cristo, o en el envío de los Apóstoles de Jesucristo.  

Otros no tienen paz en el corazón, porque el miedo, la necesidad y las preocupaciones determinan su vida cotidiana.

Otros se preocupan del futuro, no tienen esperanza, no sienten amor en el corazón, porque se les ha pasado a un futuro lejano la promesa del regreso del Hijo de Dios; ellos no creen más en la proximidad de este acontecimiento.

A todos aquellos que quieran ser sanados de tales enfermedades, les doy el consejo siguiente: ¡Tocad el borde del manto de Jesucristo! Entonces seréis  sanados y aliviados.

Ahora sale la pregunta: ¿Cómo se puede hacer esto? Esto es posible en espíritu. Podemos recurrir a la oración. Si tenemos el deseo de ser librados de dolencias del alma, nos arrodillamos y oramos. Si nuestra fe necesita ser fortificada, pongámoslo en la oración; esta es una manera de tocar el borde del manto del Señor.  Entonces nuestro corazón recibirá fuerzas y viviremos que Dios está con nosotros y seremos llenados de paz y de alegría. De esta manera sacaremos nueva esperanza y seremos llenados de amor. La eficacia de la oración es sostenida por la del Servicio Divino: en él se anuncia el Evangelio, se celebra la Santa Cena. También la visita del Presbítero puede ayudarnos a tocar el borde del manto del Señor: ¡Una oración en común abre caminos!  Involucrarse en la comunidad, esto también puede ayudar a tocar el borde del manto en la oración.

Es muy importante para nosotros ser sanados de enfermedades espirituales y aliviados de dolencias de nuestra alma inmortal, porque estamos persiguiendo la meta de nuestra fe. Para ello necesitamos una fe fuerte, una esperanza firme y un amor consolidado. Queremos estar dignos cuando el Señor regrese, para que nos pueda aceptar y que podamos estar con Él para toda eternidad.

Esta es nuestra meta, y es maravilloso que todos tengamos una sola meta, no una meta cualquiera, ni varias metas. Esforcémonos pues en llegar a esta meta y toquemos hoy el borde del manto del Hijo de Dios, para que obtengamos ayuda para las dolencias del alma y podamos ser llenados con nueva paz y nueva alegría.

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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