Palabra del mes

Pacificadores

Agosto 2008

Jesús dio una vez un mensaje especial diciendo: „Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.“ (Mateo 5:9). En traducción literal dice: „los que producen paz“. Con otras palabras: Es una señal de los hijos de Dios que ellos difunden paz, y esta paz no es una paz humana, lo que simplemente significaría una „tregua“, sino es la paz divina. Queremos ser hijos de Dios que difunden la paz divina.

Difícilmente nos podemos imaginar a unos hijos de Dios que viven en disputas y odio. ¿Serían ellos verdaderos hijos de Dios? No lo creo. Es necesario, que todos irradiemos paz. Esto servirá también de bendición para  los demás. ¡Queremos difundir la paz! Para ello se requieren muchas cosas: En primer lugar no debemos meternos en discordias y disputas. Abraham actuó de la forma siguiente: Él no se metió en discordias ni disputas. Cuando sus siervos llegaron a tener disputas con los siervos de Lot, él dijo a Lot: „Si tu quieres ir a la izquierda, yo iré a la derecha, o si tu quieres ir a la derecha, yo iré a la izquierda.“ Abraham era un maravilloso pacificador. En bien de la paz renunció a las regiones fértiles al rededor del Jordán. Nosotros también queremos actuar así: Queremos poner siempre la paz por encima de todo y para ello también estar dispuestos a sacrificar algo a veces.

Aquí pienso en Job. El también fue un pacificador, aunque a primera vista esto quizá no se perciba así. Job fue atormentado duramente, lo perdió todo, un golpe siguió al otro: Un siervo suyo apenas le había traído una mala noticia, cuando ya apareció el siguiente para anunciarle otra desgracia. Y a pesar de ello Job pudo decir: „El Señor lo ha dado, el Señor lo ha quitado, bendecido sea el nombre del Señor.“ No se dejó quitar la paz, ni tampoco en medio de preocupaciones y tormentos.

Así también nosotros siempre queremos difundir la paz: en la familia, en la comunidad, entre los vecinos, en todas partes queremos ser hijos de paz. Pero solamente se puede dar paz cuando antes se ha recibido. Por ello el siervo oficiante pone en cada Servicio Divino la paz de Dios sobre toda la comunidad. Queremos guardar esta paz, que está por encima de todo entendimiento, y la queremos difundir.

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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