Palabra del mes

De la teología

Abril 2008

Últimamente en algunas ocasiones aparece el concepto «teología» en nuestros escritos. Se hace referencia a conocimientos teológicos y también se hacen análisis teológicos de ciertas nociones doctrinales.  Me imagino que aquí y allá  esto haya sorprendido un poco, porque en un pasado nuestra Iglesia más bien se oponía a reflexiones teológicas. Actualmente, nuestra posición es un poco más matizada. Creo que ha llegado el momento de decir algo al respecto.

En el sentido etimológico « teología » significa : «ciencia que trata de Dios». Solamente dentro del cristianismo se ha desarrollado una teología que se entiende como ciencia. Entre los aspectos importantes de la teología están el estudio del fundamento de la fe, sobre todo de la Escritura Santa, y la descripción sistemática de las declaraciones o verdades de la fe. Pienso que es indiscutible, que por regla general, la teología se basa sobre una cierta concepción de la fe y que contempla la Biblia y la fe desde un punto de vista confesional.

De estas consideraciones introductivas podemos ya deducir algunos conclusiones importantes: Aprobamos la teología cuando se trata de aclarar  ciertos contextos bíblicos y de precisar declaraciones doctrinales.

Siempre tenemos la preocupación de comprender la enseñanza del Señor, en especial sus parábolas, en el contexto  histórico. La Biblia, al fin y al cabo, es el fundamento de nuestra fe.

La teología puede  ser útil para analizar y aclarar ciertas nociones doctrinales; así nos ha sido de gran ayuda poder recurrir a los conocimientos teológicos para aclarar nuestra definición del bautismo o del concepto „pecado original“.

Sin embargo también hay que trazar claramente un límite. Como lo he mencionado arriba, las declaraciones teológicas se basan sobre una concepción confesional de la fe. Esta concepción de la fe no siempre coincide con la nuestra. Hay que proceder con prudencia cuando se trata de hacer apreciaciones teológicas. No podemos adherirnos a apreciaciones provenientes de ideas que se contradicen con nuestra fe nuevo apostólica.

Otra limitación se hace visible para nosotros : La teología se entiende en gran parte como ciencia (aunque las opiniones se diverjan al respecto).  La ciencia siempre tiende a desarrollar un formalismo y un vocabulario propio. Para los profanos, es decir para casi todos nosotros, salvo algunas excepciones, muchos pensamientos y expresiones se hacen incomprensibles. Ahora bien, el Señor Jesús dijo expresamente: Te alabo, Padre …., porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (ver Mateos 11,25). El Señor Jesús anunció el Evangelio y no hizo discursos teológicos. El Evangelio interpela a todos los hombres y no se ha de confundir con un discurso teológico. El Apóstol Pablo vio también aquí este límite, porque escribió en 1.Corintios 1, 21 : «Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación». Hay que reconocer sin embargo que en su tiempo el Apóstol Pablo ha sabido desarrollar admirables reflexiones teológicas que constituyen, en nuestros días todavía, el fundamento de la doctrina de la fe. Él seguramente no se oponía a un estudio profundo de la doctrina de la fe, pero estaba consciente también del hecho, que haciéndolo así, uno llegaba rápidamente a un límite.

Resumiendo y simplificándolo un poco, podemos decir que los conocimientos y las reflexiones teológicas son útiles para exponer y sondear la doctrina, pero que es también necesario ver sus límites.  Las reflexiones teológicas no sustituyen al Evangelio. Y el Evangelio, esta buena nueva, se ofrece a todos los hombres, independientemente de su nivel de cultura. Es la convicción y la fe en la muerte, la resurrección y la venida de Jesucristo que es y queda determinante.

Wilhelm Leber

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