Palabra del mes

El buen pastor

Febrero 2008

En su parábola de la oveja perdida, el Señor Jesús describió de una forma maravillosa la actuación de un buen pastor : Él deja las 99 ovejas allí donde están, en la comunión del rebaño, para ocuparse muy especialmente de la que se ha perdido. Pone todo su esfuerzo para encontrarla, y una vez encontrada la lleva en hombros hasta el rebaño.  Su alegría por haberla encontrado se comunica a sus amigos y vecinos. Esta es una imagen para describir el amor de Dios. Dios no abandona a nadie, sino bien al contrario :¡Él cuida de cada uno  individualmente ! Tomemos pues nosotros también esta decisión : Queremos ofrecer nuestra solicitud a los que nos parecen perdidos, marginados y los que tienen más dificultades de integrarse en la comunidad que otros.

No es tarea fácil ocuparse de los que están « perdidos », es decir aquellos que se han apartado del rebaño, de la comunidad de los Hijos de Dios, de aquellos que se han colocado al margen de la comunidad adoptando una posición crítica. Cuán hermoso es sin embargo, reflexionar sobre cómo podemos ayudarles y ser una fuente de bendición para ellos, para devolverlos, dándoles amor fraternal y comprensión, y así manifestarles el amor divino. Seguramente no habrá bastante con un único intento en este sentido....

Cuando en un rebaño una oveja se ha perdido, y el pastor no sabe dónde está, irá en todas las direcciones para buscarla. Posiblemente no la encontrará inmediatamente. En un tal caso uno podría ser tentado con abandonar la búsqueda, pero un buen pastor no actúa así; él continuará buscando su oveja hasta que la encuentre. Esto implica un esfuerzo, porque se tiene que desplazar hasta donde se encuentra la oveja perdida.

Esto también vale en el sentido espiritual : Uno no puede seguir su propio camino, pensando que no vale la pena continuar buscando. Al contrario, hay que ponerse al mismo nivel como esta “oveja perdida”, ir hacia donde ella se encuentra, para hablar con ella. La comunidad que actúa así y que se preocupa de los marginados, de los que se han apartado, es una comunidad fuerte. Una tal actuación está vinculada a una bendición especial.

A primera vista,  la actuación del buen pastor podría parecer un poco injusta, según las medidas humanas : El pastor abandona las 99 ovejas de su rebaño, para dedicarse únicamente a la oveja perdida. Y las ovejas que siempre quedan en el rebaño, no reciben estos cuidados individuales. Por mi parte estoy profundamente convencido de que el Evangelio quiere que nos dediquemos a los marginados, a los que parecen perdidos. Para ello hay que aplicar otros criterios y referencias que en nuestra vida cotidiana.

(De un servicio divino del Apóstol Mayor)

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