Palabra del mes

Mensaje para el Año Nuevo

Enero 2008

Para el Año Nuevo les presento mis mejores deseos de ricas bendiciones. ¡Que cada uno pueda vivir las múltiples intervenciones del Señor en su vida!

Invito a todos a entrar en el Año Nuevo con gran confianza en el Señor.

Hace poco leí una bella pequeña historia: Dijo el petirrojo al gorrión: “Me estoy preguntando porqué los seres humanos siempre están tan preocupados y ajetreados.” Contestó el gorrión: “Querido amigo, eso seguramente es porque no conocen al Padre en el Cielo, quién quiere tanto bien para ti y para mí”.

Ahora se podría objetar que precisamente en nuestros días la vida no es tan fácil. Hay mucha miseria, preocupación, sufrimiento y situaciones sin salida. Lo sé muy bien. A pesar de ello no queremos perder la confianza en el Señor y en su conducción divina. Pedro dio testimonio de su confianza ilimitada cuando muchos discípulos abandonaron al Señor. A la pregunta de Jesús: ”¿Queréis acaso iros también vosotros?”, él contestó: “Señor, ¿a quién iremos ?” Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:67-68).  Él sabía que no había alternativa: Nada ni nadie podía remplazar al Señor,

Que así sea también nuestra posición. Quitemos de nosotros toda reserva y abandonémonos a la mano del Señor.

Hace poco mi atención fue atraída por la palabra en Hebreos 3: 6: “Pero Cristo como hijo [fue fiel] sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firma hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza “.

Su casa, esta es su Iglesia. Y las características de la Iglesia del Señor son la confianza y la esperanza, la esperanza en el cumplimiento de las promesas divinas. Para esto no hay alternativa.

Les deseo a todos un Año Nuevo ricamente bendecido.

 

Wilhelm Leber

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