Palabra del mes
enero 1998: Para el nuevo Año
"Jesucristo es el mismo, ayer, y hoy, y por los siglos." (Hebreos 13:8)
Es una particularidad del ser humano escudriñar el futuro. En el umbral del nuevo año muchos se preguntan qué ha de deparar el mismo. Luego vienen los vaticinios y se hacen infinidad de conjeturas sobre esto o aquello. Muchos deseos están ligados al nuevo año, y grandes esperanzas están puestas en el futuro.
Miramos al año con un espíritu atento, orientándonos por valores duraderos, imperecederos, eternos. Estos deben su origen y permanencia a la omnipotencia de Dios y se exteriorizan de manera viviente en las virtudes de Su Hijo. ¡Nuestra fe está cimentada sobre un fundamento firme: Jesucristo! Con él vamos avanzando alegres e imperturbables. Su imagen presente y visible en Sus Siervos y Su activar constante por medio del Espíritu Santo, nos llevarán con seguridad y certeza, a través del tiempo que vendrá.
El Evangelio de Jesucristo transmite felicidad y alegría; lleva el cumplimiento de todos los deseos que se pueden resumir en una sola frase: ¡participar de la Primera Resurrección!
Que en el nuevo lapso podamos ser aún más conscientes de que nuestra fe y todas las esperanzas ligadas a ella, se cumplirán de manera maravillosa siempre que quedemos cimentados en la roca: Jesucristo.
Con los mejores deseos para el nuevo Año,<br/> Suyo,
Richard Fehr

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