Palabra del mes
mayo 2009: Orar quiere decir preguntar por la voluntad de Dios
El Apóstol Pablo dio a los cristianos de su tiempo el siguiente consejo: « Orad sin cesar. » (Comp. 1 Tesalonicenses 5). El ya sabía que no se podía estar orando todo el día; sin embargo sí que se puede buscar la comunión con el Señor continuamente. Ningún día debería empezar sin oración. Cuando nos levantamos de la cama, nos arrodillamos enseguida y oramos, donde es posible, toda la familia junta. Y por la noche hacemos lo mismo: Antes de ir a la cama, nos arrodillamos y oramos. Esto es algo que podemos hacer regularmente, cada día. En regla general también oramos antes de las comidas. Damos las gracias a Dios por todo lo que nos ha preparado, y pedimos que bendiga los alimentos. Esto es lo que entiendo por orar regularmente. Orar sin cesar puede significar además, que de tanto en tanto enviamos un pensamiento hacia arriba. Orar sin cesar también quiere decir preguntar siempre por la voluntad de Dios.
Cuando un joven se enamora de una chica y se pregunta si ella es verdaderamente la mujer de su vida, empezará por preguntar al amado Dios que le parece a Él. Y si una chica conoce a un joven, también preguntará al amado Dios si él será el marido adecuado. Si hacemos esto con fe, viviremos que el amado Dios dará respuestas. El nos permite tener experiencias que nos indican claramente si es el buen compañero / la buena compañera, o no.
El Apóstol aún da otro consejo: « Dad gracias en todo. » Cuando oramos sin cesar y tenemos experiencias en la fe, también podemos estar agradecidos. Mostramos nuestra gratitud prestando atención a lo que el amado Dios obra y como nos allana los caminos. Un día el Apóstol Pablo estaba en la prisión junto a su acompañante Silas. A medianoche alabaron a Dios y le agradecieron. Ellos reconocieron que estaban en la mano de Dios. Nadie podía hacerles mal sin que Dios lo permitiera. Por ello estaban alegres y agradecidos a pesar de la situación en la que se encontraban. De repente la tierra comenzó a temblar, se cayeron sus cadenas, los presos estaban libres y las puertas se abrieron.
Cuando alabamos al Señor y le agradecemos, podemos vivir milagros.
(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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