Palabra del mes

agosto 2007: El Señor sabe todas las cosas

En el Antiguo Testamento algunas veces dice que el Señor bajó a la tierra para observar ciertas circunstancias de más cerca. Se habla de Sodoma y Gomorra, dos ciudades dominadas por el pecado. El Señor dijo a Abraham que descendería para ver lo que pasaba allí. (Génesis 18:21).

También en la construcción de la torre de Babel se puede leer lo mismo: «Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre… » (Génesis 11:5).

Son descripciones imaginadas de Dios, que corresponden a los conceptos del Antiguo Testamento; son intentos humanos para describir la acción de Dios y hacerla comprensiva. Detrás de ello hay un pensamiento consolador: El Todopoderoso no depende de informaciones aportadas; Él sabe todas las cosas y las juzga según su punto de vista divino. El sabe cada día cual es la situación de cada individuo. O para expresarlo empleando la misma imagen: El desciende personalmente para ver y sondear exactamente lo que hay en tu alma, qué pensamientos, preocupaciones y necesidades oprimen a los hijos de Dios. El Señor sabe todas las cosas: ¡Esto es consuelo verdadero!

Estoy convencido que el Señor nos conoce mucho mejor que nosotros mismos nos conocemos.

No podemos fingir delante del Señor. En lo que respecta a los seres humanos, las cosas a veces parecen un poco diferentes. Se fían quizá de lo que saben de oídas, reaccionan y después tienen que darse cuenta que las cosas no son como se les había dicho, que los han engañado o bien que se han equivocado.

El Señor no engaña, todo está claro. Solamente hay luz. Queremos exponernos a esta luz en cada Servicio Divino y dejar que penetre en nosotros. ¡Que siempre  conmueva nuestra alma, la alegre y nos de paz y gozo!

(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)

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