Palabra del mes

Marzo 2019: Amado Dios, ¡haz algo!

A veces uno desearía que Dios interviniera con potencia en la historia: Un acto espectacular, una señal, alguna cosa que manifestara su omnipotencia y que pusiera orden, que cambiara las circunstancias y las situaciones de forma radical. Él podría hacerlo, ¿por qué, pues, no lo hace?

Algunos también quisieran que Dios interviniera en su vida: Un acto poderoso, quizá un pequeño milagro, solo una intervención en mi favor, y ya todo hubiera cambiado. Amado Dios, ¡haz algo!

Pues sí, Dios actúa, Él hace algo. Pero no lo hace a través de actos espectaculares, sino a través de su palabra. La palabra es el medio, a través del cual Dios actúa. Con su palabra, Él interviene en la historia. Pero no lo hace, cambiando fundamentalmente las circunstancias o nuestra vida, sino cambiándonos a nosotros.  Su palabra es tan potente que es capaz de cambiar nuestro punto de vista por completo. Su palabra es tan fuerte que puede cambiar nuestra relación con nuestro prójimo. Y su palabra es tan  poderosa que puede cambiarnos a nosotros fundamentalmente.

Dios no cambia al mundo, Él cambia al hombre. Y de repente uno  ve: Todo debe ser así. Ello incluso me sirve para bien. Dios ha hecho todo bien.