Palabra del mes

Agosto 2018: Un ejemplo de fidelidad

Entre los creyentes que se caracterizaban por su fidelidad a Dios, generalmente pensamos en ejemplos del antiguo pacto: Moisés, Josué y Caleb, Daniel, los tres varones en el horno de fuego, por citar algunos.

Ya cuesta un poco más que se nos ocurran ejemplos del Nuevo Testamento. Sin embargo hay una persona, que se debe mencionar sin falta en este contexto: María, la madre de Jesús. A ella se le dijo que daría a luz al Hijo del Altísimo, al cual Dios dará el trono de su padre David; él será rey y su reino no tendrá fin. Y al final, María se encuentra al pie de la cruz y tiene que ver cómo su hijo muere bajo grandes sufrimientos. En lugar de realeza y reinado en el trono de David, un final indigno como el de un criminal peligroso. ¿Podemos imaginarnos los pensamientos que pasarían por la cabeza de la madre de Jesús en este momento? Pero María no se deja desconcertar. Ella queda fiel. Ella permaneció con los discípulos en Jerusalén y esperó con ellos el derramamiento del Espíritu. Un ejemplo de fidelidad.

Impulso de un Servicio Divino del Apóstol Mayor