Palabra del mes

Septiembre 2017: Sin palabras

¡Qué lástima! Una vez más pasa a descanso un portador de ministerio, que tiene el don de la palabra. Nadie se dormía cuando él predicaba, ni siquiera cuando hacía calor y el aire estaba cargado, un miércoles por la tarde, cuando uno llegaba cansado tras una jornada agotadora. Su palabra tenía peso, no solamente en el Servicio Divino, sino también en las visitas de asistencia espiritual y también cuando decía una palabra en la despedida. Uno notaba que tenía mucha experiencia en la vida y en la fe. ¡Y tal hermano, ahora está sentado en el banco de la iglesia! ¡Tenían que haberlo dejado en el servicio activo por más tiempo!

Pero, ¿quién dice que un portador de ministerio ya no predica cuando ha pasado al descanso? Aunque ahora ya no con palabras, pero muchas veces igual de efectivo como antes. La prédica sin palabras quizás a veces es incluso más efectiva que la prédica en el altar.

Hay que ver, cómo recibe a los hermanos jóvenes que les cuesta adaptarse, cómo se desenvuelve cuando hay cambios, cómo intenta hacer comprender la situación a hermanos que les cuesta aceptar una fusión de comunidades, cómo él mismo se adapta a nuevas situaciones, cómo vive lo que antes predicaba - ¡es verdaderamente ejemplar! 

¡Qué suerte para una comunidad, cuando tiene tales predicadores!

Impulso de un Servicio Divino del Apóstol Mayor