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El camino hacia la Iglesia Nueva Apostólica (15): De las comunidades apostólicas a la Iglesia Nueva Apostólica

09.12.2013 Por: Manfred Henke

Apostle Johann August Ludwig Boesecke (1821-1886)

Apostle Ernst Traugott Hallmann

Seal "Apostolische Gemeinde"

Cuando se originó nuestra Iglesia en 1863, actuaba con diferentes nombres relacionados con designaciones que también se habían usado antes de 1863 en las “comunidades apostólicas” en Alemania, por lo que era fácil confundir las comunidades de la “vieja” y la “nueva” orden. El nombre “Nueva Apostólica” brindó más claridad y según consta, se utilizó por primera vez en 1902 en el reino de Sajonia.

En 1862 había 24 “comunidades apostólicas” en el reino de Prusia, el estado alemán más grande. Allí estaban sujetas a la “Reglamentación sobre la prevención del abuso del derecho de reunión/asociación, cuyo incumplimiento haría peligrar la libertad y el orden legal” del 11 de marzo de 1850. Para poder realizar reuniones dentro del marco legal, cada comunidad tenía la obligación de entregar a la policía local sus estatutos de asociación, así como un lis-tado de sus miembros. Además, se debía indicar el lugar y la hora de las reuniones.

Confusión sobre las “comunidades apostólicas”

Los estatutos modelo entregados en 1862 mencionan: “Los miembros de la comunidad hacen uso únicamente del nombre `cristiano´, tanto para sí mismos como para todos los bautizados. Sin embargo, para las necesidades externas utilizan el nombre de comunidad apostólica”. De modo tal, se fueron registrando en cada vez más lugares asociaciones bajo el nombre de “comunidad apostólica”. Algunas de estas comunidades seguían al Apóstol Woodhouse, otras a los Apóstoles recientemente llamados. En los años noventa del siglo XIX incluso hubo comunidades en Berlín de ambas orientaciones que usaron exactamente el mismo sello. En el centro estaba representado el Cordero con el estandarte de la victoria, el texto que lo rodeaba decía una vez: “Comunidad Apostólica de Berlín-Wedding”, en otras ocasiones: “Pri-mera Comunidad Apostólica de Berlín”. En el primer caso se trataba de la Comunidad Católica Apostólica, en el segundo caso de la Nueva Apostólica.

La Iglesia Católica Apostólica

Las comunidades que seguían a los Apóstoles, fueron percibidas en su entorno social como una confesión cristiana más. Edward Irving, que ya había fallecido en diciembre de 1834, era considerado por sus contemporáneos como el fundador, por lo cual la gente los llamaba los “irvingianos”. En cambio, los Apóstoles sostenían que los creyentes que ellos reunieron pertenecían a la “Iglesia que es una, santa, católica y apostólica” en el sentido de la antigua Confesión de fe de Nicea/Constantinopla (381).

Los Apóstoles decidieron en 1847 que la comunidad central de Londres fuera una comunidad de la “Iglesia que es una, santa, católica y apostólica”. Desde 1849 en todos los lugares de reunión en Inglaterra había un cartel con la inscripción ”Iglesia Católica Apostólica”.  

La Iglesia Universal Apostólica

En Alemania la designación “Católica Apostólica” inicialmente apenas se usó. Los portadores de ministerio encargados de la dirección estaban tan poco acostumbrados a este término que aún en 1862 los documentos oficiales del estado de Prusia hablaban alternadamente de comunidades “católico-apostólicas” y “apostólico-católicas”. El término “católico” llevó a malentendidos en el entorno evangélico. Trataron de impedirlo en 1850 el Consejero de la Judicatura Wagener y el anterior Pastor Koeppen, dos representantes de la Iglesia Católica Apostólica reconocidos por la sociedad de aquella época, comenzando a hablar de la “Iglesia Universal Apostólica” en lugar de la “Iglesia Católica Apostólica”, conforme a la versión alemana de la confesión de Nicea/Constantinopla.

En 1864 la comunidad de Hamburgo se unió a esta tradición, llamándose la “Comunidad Universal Apostólica”.

“La misión interna” entre los Apóstoles

En el siglo XIX en muchos países europeos se registró un fuerte incremento de la población. Cada vez más personas acudían en masa a las grandes concentraciones urbanas con la es-peranza de encontrar trabajo. Los niños se criaban sin la necesaria atención, las grandes Iglesias ya no llegaban a las personas de los barrios pobres. Los niños tuvieron que ser educados en las llamadas “casas de salvación” para poder llevar una vida ordenada y recibir enseñanza basada en el cristianismo. Johann Hinrich Wichern, fundador de una de esas casas, la “Rauhes Haus” de Hamburgo, supo ganar a sus compañeros de la misma fe para la fundación de una “Comisión central para la misión interna” durante el primer día de la Iglesia Evangélica (1848). Los patrocinadores de este proyecto, personas formadas y adineradas, pensaban que una educación cristiana no sólo aliviaría las necesidades, sino también conduciría a la obediencia hacia las autoridades así como evitaría las actividades revolucionarias. Se debía llegar a las clases más pobres de la población a través de hombres formados como artesanos. Se confiaba más en ellos que en los pastores para que ganasen la confianza de la gente sencilla.

Muchos pioneros de la Iglesia Católica Apostólica se sintieron identificados con la “misión interna”. La mayoría los portadores de ministerio pertenecía al grupo de artesanos inteligentes, de donde también provenían los misioneros evangélicos. Los dirigentes de la Comunidad Apostólica de Fráncfort del Óder adoptaron esa idea. En 1850 escribieron al Ministro del Interior de Prusia que “sus actividades hacia fuera no son otras que las de una misión interna y que los hombres del comité central son honrados como enviados de Dios”.

Es decir que la carta distinguía entre la Comunidad Apostólica ya reunida y una “actividad misionera hacia fuera”. De la misma manera actuó la comunidad de Hamburgo que en 1864 se consideraba una “Comunidad Universal Apostólica”, aunque también mandó a imprimir, casi al mismo tiempo, el “mensaje a todos los cristianos”, escrito por Geyer y firmado por el “Consejo Central de la Misión Universal Cristiana Apostólica en Hamburgo”. Los “principios básicos de la Comunidad Universal Apostólica de Hamburgo” de 1864 fueron seguidos en 1866 por los “Estatutos de la Misión Universal Cristiana Apostólica”.

Una diversidad de nombres que trae confusión

Como es sabido, Geyer trabajaba en Berlín donde había reunido a un grupo de personas que pensaba como él. A este grupo probablemente pertenecía Ludwig Bösecke, de profesión zapatero, que en 1864 fue llamado como Apóstol en Hamburgo. Desde 1856 vivía en Berlín donde negociaba con artículos domésticos y en 1872 se mudó a Silesia para establecer la comunidad de Schönau. Como al margen de Bösecke casi ningún miembro de las comunidades católico-apostólicas de Berlín se había unido a los nuevos Apóstoles, se vio obligado a iniciar otro comienzo trabajando bajo el nombre “Misión Universal Cristiana Apostólica”. En 1878 Bösecke volvió temporalmente de Schönau a Berlín para reunir de nuevo a los hermanos, después de que Geyer había elegido seguir por su propio camino. Poco después pudo transferir la dirección de la comunidad berlinesa al que posteriormente fuera el Apóstol Ernst Hallmann de Schönau.

Al principio Bösecke y Hallmann mantuvieron el nombre de “Misión Universal Cristiana Apostólica”, pero pronto también lo usaron los adeptos de Geyer. A partir de entonces la “Comunidad Apostólica” bajo la dirección de Ernst Hallmann se llamó “Comunidad Misionera Universal Cristiana Apostólica” (1878, 1880), “Comunidad Universal Apostólica” (1881, 1883, 1888), “Asociación Misionera Cristiana Apostólica de Berlín” (1892), “Asociación Apostólica de Berlín” (1895). Durante los Servicios Divinos se entonaban cánticos populares del himnario “Pequeña arpa misionera” del predicador revivalista Johann Heinrich Volkening.

En 1886 se le encargó a un policía de Berlín aclarar qué “comunidades apostólicas” pertenecían a la orientación antigua y cuáles pertenecían a la nueva.

Nuevoapostólico en Sajonia

En el reino de Sajonia se concedió en 1902 a las “Comunidades Apostólicas de la nueva orientación” el derecho de practicar sus Servicios Divinos públicamente, lo cual estaba ligado a inscribirse en el Registro de Asociaciones. A las comunidades católico-apostólicas que actuaban bajo el nombre de “Comunidad Apostólica”, ya se les había concedido este derecho en 1870 aproximadamente. En Dresde, el dirigente de la antigua “Comunidad Apostólica” protestó contra el uso del mismo nombre por parte de los nuevos. En las negociaciones con las autoridades, las comunidades apostólicas más nuevas ofrecieron en 1897 llamarse “Comunidad Apostólica Antigua”, pero esta propuesta no fructificó.  No obstante, en 1902 la “Comunidad Nueva Apostólica de Dresde” finalmente fue inscripta, junto a todas las comunidades nuevoapostólicas del reino de Sajonia, en el Registro de Asociaciones. Las “Comunidades Apostólicas” más antiguas siguieron apareciendo en el registro como “Comunidades Católicas Apostólicas”.

La denominación “Nueva Apostólica” se fue imponiendo sólo muy lentamente. Uno de los motivos era de naturaleza legal: donde la asociación ya se había establecido bajo el nombre de “Comunidad Apostólica”, no era aconsejable provocar complicaciones innecesarias por cambiar de nombre. Pero también se tenía cariño al antiguo nombre. Todavía en 1912, en el libro “Caminos antiguos y nuevos”, se comenta: “El nombre `nuevoapostólico´ ha sido elegido únicamente para personas profanas y para distinguirse de otros emblemas engañosos. Para los miembros, los que creen en los Apóstoles vivientes, sólo el concepto `apostólico´ tiene derecho de ciudadanía”.

Comunidad o Iglesia

En la correspondencia con las autoridades alemanas no fue posible presentarse como Iglesia hasta el fin del imperio en 1918. El marco de las regulaciones restrictivas de las leyes sólo toleraba algunas comunidades. La denominación “Iglesia” en el sentido legal estaba exclusi-vamente limitada a las dos grandes confesiones, la evangélica y la católica. El que se separaba de ellas, era considerado un “disidente” e introducido como tal en un registro especial.

A nivel teológico, las comunidades apostólicas espirituales de ambas orientaciones manifestaban repetidamente que se consideraban perteneciente a una Iglesia Apostólica. Traugott Geering, ángel de una “comunidad reunida en Basilea de la Iglesia, que es una, santa, universal y apostólica” se dirigió en 1855 a los “clérigos de las diferentes partes de la Iglesia” para explicarles que ellos pertenecían a sectas, que (a diferencia de la Iglesia Católica Apostólica) sólo disponían de una fracción de la verdad cristiana.

Con la Constitución de Weimar en 1919 fue posible que las “asociaciones religiosas” y las “comunidades ideológicas” que estaban fuera de las Iglesias oficiales de entonces, obtuviesen los derechos como “ente público”. Esto pudo lograrse en dos territorios alemanes: en 1921 tuvo su origen la “Iglesia Nueva Apostólica en el estado libre de Baden” y en 1925 la “Iglesia Nueva Apostólica en el territorio de Hamburgo”. En este contexto también para las “asociaciones religiosas” más pequeñas se impuso el nombre de Iglesia.

Aun así, hubo nuevos contratiempos. Fueron formulados claramente en 1921 cuando se intentaba conseguir el reconocimiento de la “Iglesia Nueva Apostólica en Alemania” como ente público. En su toma de posición, varias Iglesias evangélicas estatales se opusieron al derecho de la Iglesia Nueva Apostólica de poder ser llamada “Iglesia”. Se basaban sobre todo en la diferenciación entre iglesias y asociaciones disidentes que había sido derogada por la nueva constitución. Se intentó demostrar con muy diferentes argumentos que los “nuevo-irvingianos” eran una secta. Un comentarista con buenas intenciones incluso quiso que se admitiese “que las sectas podían anunciar el Evangelio de manera más pura que las iglesias”. Por lo tanto, el término “secta” no se debía entender como algo despreciativo. “Sólo que no se la puede llamar `iglesia´, porque no es una iglesia.”

Designaciones fuera de Alemania

El Apóstol Schwartz fue a Ámsterdam con el objetivo de fundar primeramente una comunidad en dicha ciudad. Así, la Iglesia se llamó “Misión Apostólica” o “Envío Apostólico”, y a fines del siglo XIX adoptó el nombre de “Iglesia Restaurada del Envío Apostólico”. Al margen de ello, en la literatura se habla de la “Iglesia Apostólica”.

Fuera de Alemania existía una mayor disposición para reconocer como “Iglesias” a las diferentes comunidades religiosas. En el área de habla inglesa, debido a la traducción de la Biblia, la palabra "church" era corriente para denominar a cada comunidad.

Antes de que se usara el nombre “Nueva Apostólica”, nuestra Iglesia se presentó en Norteamérica como la “Primera Iglesia General Apostólica”. Según una comunicación del año 1920, la Iglesia en Sudáfrica fue registrada en 1911 bajo el nombre “New Apostolic Church” (Iglesia Nueva Apostólica); disponemos de un folleto del año 1913 en el que se menciona este nombre. En Queensland, Australia antes de la Primera Guerra Mundial la Iglesia todavía se llamaba “Iglesia de la Unidad Apostólica”.

A estos breves comentarios sobre los nombres usados fuera de Alemania, el autor une el pedido de que los lectores locales compartan con él sus conocimientos sobre la historia de la Iglesia en su respectiva localidad.

 


Resumen

Después de 1863, la comunidad de Hamburgo continuó con lo que los hermanos responsables conocían de su actividad bajo la dirección de los Apóstoles Carlyle y Woodhouse, también en lo concerniente al nombre de la Iglesia. Esto llevó a confusión en cuanto a cuál era la orientación que tenía la respectiva comunidad que se hacía llamar “Comunidad Apostólica”. En 1902, en Sajonia las “Comunidades Apostólicas de la nueva orientación” fueron inscriptas en el Registro de Asociaciones como “Comunidades Nueva Apostólicas”. Por motivos legales, el nombre “Iglesia Nueva Apostólica” se pudo usar oficialmente en Alemania recién después de la constitución de 1919.

En los Países Bajos, el pensamiento de la misión interna se reflejó en el nombre de la Iglesia. En el área de habla inglesa, el concepto “Iglesia” se pudo aplicar antes que en Alemania.

Categoría: History, 150 Years, Events