8.1.10 El Santo Bautismo con Agua y el ministerio de Apóstol

En Mateo 28:18-20, el Resucitado concede a sus Apóstoles el mandato misionero. La dispensación de los Sacramentos y el ministerio de Apóstol se encuentran en una relación indisoluble. Mientras que el Santo Sellamiento, según el testimonio de la Escritura, sólo era dispensado por Apóstoles, existen pruebas de que el Santo Bautismo con Agua no era realizado exclusivamente por Apóstoles (entre otros, Hch. 8:38). En la Iglesia Nueva Apostólica, los portadores de ministerios sacerdotales también poseen la autoridad para bautizar con agua.

De todos modos, no sólo es válido el Bautismo dispensado por los Apóstoles y los portadores de ministerio ordenados por ellos: ya que fue confiado a la Iglesia como un todo, el Bautismo realizado por otras Iglesias en la debida forma tiene validez (ver 6.4.4).

EXTRACTO

El Santo Bautismo con Agua realizado trinitariamente vincula a los cristianos entre sí. (8.1.6)

El Bautismo es una señal del pacto. A través del mismo, el hombre es adoptado en el nuevo pacto. Es el primer paso en el camino a la renovación del ser interior.

El bautizado tiene parte en la muerte de Jesucristo y en su nueva vida. (8.1.6)

El Santo Bautismo con Agua dispensado en forma válida no se repite. (8.1.7)

El Santo Bautismo con Agua y el Santo Sellamiento están estrechamente relacionados entre sí, pero son dos Sacramentos diferentes. Al recibirlos, tiene lugar el renacimiento de Agua y Espíritu. (8.1.8)

El Resucitado concedió a sus Apóstoles el mandato misionero. En la Iglesia Nueva Apostólica, los Apóstoles han transmitido también a los portadores de ministerios sacerdotales la autoridad para bautizar con agua. (8.1.10)

Ya que el Bautismo fue confiado a la Iglesia como un todo, el Bautismo realizado por otras Iglesias en la debida forma tiene validez. (8.1.10)

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