7.4.2 Equipamiento y envío de los Apóstoles

Jesucristo eligió a doce varones del círculo de sus discípulos y los instituyó como Apóstoles (Mr. 3:13-19; Lc. 6:13-16). Se informa de dos envíos de los Apóstoles:

En la primera ocasión, el Señor envió a sus Apóstoles a las “ovejas perdidas de la casa de Israel" y les prohibió expresamente ir a los samaritanos y a los gentiles. Les dio el poder para sanar enfermos, despertar a los muertos, sacar espíritus malos y traer paz, así como predicar sobre el reino de Dios. Subrayó este envío con las palabras: “El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió" (Mt. 10:40).

El encargo dado en ocasión del segundo envío de los Apóstoles, el cual tuvo lugar después de la resurrección de Jesucristo, abre una dimensión nueva, superior y mucho más grande: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mt. 28:18-20). Conforme a esta promesa, Él estará con ellos hasta el fin del mundo (del gr.: “eon" = “período de la tierra").

Los nombres de los primeros doce Apóstoles se pueden encontrar, por ejemplo, en Mateo 10:2-4: Simón, llamado Pedro, Andrés, Jacobo, Juan, Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo, Jacobo, Tadeo, Simón el cananista y Judas Iscariote. Estos Apóstoles son llamados “los doce", aun después de la traición de Judas Iscariote.

Adicionalmente a los mencionados, el Nuevo Testamento cita a otros Apóstoles: Matías (Hch. 1:15-26), Bernabé (Hch. 13:1-4; 14:4 y 14), Pablo (1 Co. 9:1-16; 2 Co. 11) y Jacobo, el hermano del Señor (Gá. 1:19; 2:9). En el caso de Matías, la condición previa a su llamamiento como Apóstol es haber sido testigo ocular de la vida de Jesús (Hch. 1:21-22). Silvano y Timoteo también son nombrados como Apóstoles (1 Ts. 1:1; 2:7), además de Andrónico y Junias (Ro. 16:7).

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